La Agencia Estatal de Meteorología ha analizado la percepción popular de que los últimos veranos han tenido mayor duración y han alcanzado temperaturas más altas.
El incremento de las temperaturas máximas registradas durante los meses de verano y las olas de calor ya no son una sorpresa para la población española. Los expertos hace décadas que advierten del calentamiento global como efecto indiscutible del cambio climático, pero el pronóstico del cambio en las estaciones ha pasado desapercibido durante más tiempo.
La sensación entre los habitantes de que el verano ahora es más largo, además de caluroso, ha sido recientemente respaldada por evidencias científicas. Un estudio realizado por el meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteorología, la Aemet, Benito Fuentes, publicado a través de un artículo en el sitio web de la dependencia, define la nueva duración de las estaciones y predice cómo serán los veranos del futuro.
Este estudio, aplicado a todo el territorio nacional, utiliza la temperatura media diaria durante el periodo de verano de las últimas tres décadas para determinar el primer y último día del año en que esta media se supera. Los resultados de este análisis son preocupantes, según anuncia la Aemet.
VERANOS PROLONGADOS
A pesar de que la duración exacta de cada verano es variable y depende también de la región, los datos demuestran una tendencia general ascendente en el transcurso de los últimos 80 años, «superando en algunos casos periodos de un mes y medio» de prolongación. La Aemet alerta sobre la probabilidad de que los veranos más largos y calurosos hayan venido para quedarse.
Según indica el propio experto, Benito Fuentes, debemos tener presente que estos récords de temperaturas se deben a algo más que la «simple variabilidad natural», y que eventualmente provocarán desequilibrios peligrosos para los ecosistemas y también para el ser humano.
En vista de estas afirmaciones será necesario tomar medidas para la prevención de riesgos asociados al calor extremo, evitando así sus efectos nocivos para la salud. El Centro Nacional de Salud Ambiental destaca las siguientes recomendaciones:
Evitar la exposición directa al Sol en las horas más calurosas.
Beber agua de forma constante, incluso sin tener sed.
Moderar el ritmo de actividades físicas.
Evitar comidas copiosas y aumentar el consumo de fruta y verdura.
Refrescarse con baños de agua fría.
Evitar el consumo de alcohol.
Usar protección solar, reaplicando con frecuencia.
LAS CONSECUENCIAS DE ESTE FENÓMENO
El nuevo verano prolongado es una de las consecuencias directas del calentamiento global, que produce cambios climáticos de forma cada vez más acelerada y extrema. Esto no sólo implica que pasaremos calor durante más tiempo, sino que además notaremos sus efectos en otras áreas a nivel nacional:
Afectación a las sequías y cambios en la gestión del agua.
Se producirán fenómenos climáticos adversos más frecuentemente (como incendios, ciclones,..)
Aumento del nivel del mar y mayor riesgo de inundaciones en zonas costeras.
Cambios en la biodiversidad autóctona.
Necesidad de optimizar el sistema agrario y las estructuras urbanas.
Con la mirada puesta en el futuro, tanto individuos como Gobiernos tenemos la responsabilidad de actuar para frenar estos sucesos y así recuperar la transición suave entre estaciones características del clima mediterráneo.