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PUEDEN ALCANZAR HASTA LOS 50 GRADOS CENTÍGRADOS EN LA FRONTERA NORTE EN LAS PROXIMAS HORAS

EE.UU. alerta de «calor peligroso» en la frontera con México y el suroeste del país

«Estas temperaturas podrían ser peligrosas, especialmente para nuestros residentes más vulnerables», señala Karen Bass, alcaldesa de Los Ángeles

Una ola de calor «peligrosa» se extenderá por regiones en la frontera de Estados Unidos con México, como California y Arizona, y el suroeste del país, con temperaturas que alcanzarán hasta 43 grados centígrados, advirtió este miércoles el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, en inglés).

El organismo avisó que “se espera que el calor peligroso se intensifique y expanda su cobertura sobre el suroeste en el próximo par de días y dure hasta el fin de semana bajo la influencia de un fuerte nivel de alta presión».

Ante el panorama, hay alertas de «calor extremo» en ciudades como Las Vegas, en Nevada; Los Ángeles y San Diego, en California; Phoenix, en Arizona, y Jackson, en Misisipi.

El informe enunció «amplias advertencias y avisos relacionados con el calor» a lo largo del sur de California, con temperaturas 32 y 37 grados centígrados, mientras que en el Desierto del Suroeste, que incluye a los cuatro estados fronterizos con México, habrá más de 43 grados centígrados.

El panorama ha provocado una movilización en Los Ángeles, donde la alcaldesa Karen Bass avisó de «las temperaturas potencialmente más calientes del verano».

«Estas temperaturas podrían ser peligrosas, especialmente para nuestros residentes más vulnerables. Por favor, manténganse frescos, hidrátense, cuiden a sus vecinos, y sepan que hay recursos disponibles en la ciudad para ayudarlos a permanecer seguros», declaró en una rueda de prensa.

La actual ola de calor sucede después de una en julio y otra en junio, que fue la primera de la temporada y que el NWS llamó «extremadamente peligrosa» por romper récords en al menos cincuenta ciudades desde la zona del Medio Oeste hasta la Costa Este de EE.UU.

Las olas de calor en la década de 2020 en EE.UU. son las más frecuentes e intensas desde que hay registro, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que calcula que ahora hay una media de seis al año, con un promedio de cuatro días de duración, frente a las dos anuales que había en 1960, cuando duraban tres días.

El impacto de las altas temperaturas también se ha elevado en los últimos años en el país, que en 2023 registró 2.325 muertes asociadas al calor, el cuarto récord anual consecutivo, según un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) en agosto pasado.

El calor está sofocando a Europa: récords de temperatura, incendios y ciudades al límite

Ola de calor sin precedentes golpea Europa en 2025, rompiendo récords de temperatura y multiplicando incendios forestales.

Europa está viviendo un verano que parece sacado de una distopía: temperaturas récord, incendios que avanzan sin freno y ciudades enteras en alerta máxima. Desde el sur de Francia hasta Bulgaria, el termómetro marca cifras inéditas y el paisaje se tiñe de humo y calor sofocante. Los científicos no dudan: el continente se calienta casi el doble de rápido que el promedio global. Y mientras 2025 podría quedar entre los tres años más cálidos de la historia, miles de hectáreas y vidas humanas ya están pagando el precio.

En paralelo, la superficie quemada este verano supera con creces el promedio histórico. Desde finales de junio, España, Portugal y Grecia han visto incendios de gran magnitud, agravados por sequías persistentes y vientos intensos.

Francia en alerta roja: récords y calles desiertas

Este lunes pasado, Francia activó su nivel más alto de advertencia por calor en 12 departamentos, mientras otros 41 permanecían en alerta naranja. En el sur, ciudades como Burdeos batieron récords: 41,6 °C, superando la marca de 2019. En Bergerac, Cognac y Saint Girons también se rompieron registros históricos.

La imagen es casi surreal: terrazas vacías, ventanas cubiertas con papel de aluminio y calles desiertas bajo un sol abrasador. En el departamento de Aude, un incendio arrasó 16.000 hectáreas y sigue humeando, con focos activos que podrían reavivarse en cualquier momento. Y aunque la ola comenzó el viernes, se prevé que dure hasta el festivo del 15 de agosto, moviéndose hacia el norte.

Bulgaria y Hungría: 200 incendios en el corazón de Europa del Este

Bulgaria registró el lunes 40 °C y enfrenta casi 200 incendios, la mayoría controlados, pero con tres frentes activos en las fronteras con Grecia y Turquía. El fin de semana rompió su récord nacional: 39,9 °C, superando una marca que llevaba en pie desde 1948. En Budapest, Hungría, el termómetro alcanzó 38,7 °C, un máximo histórico para la ciudad. Las autoridades prohibieron encender fuegos en todo el país, temiendo que cualquier chispa se convierta en un desastre.

Grecia, una lucha contra el fuego que no da tregua

En solo 24 horas, Grecia combatió 70 incendios forestales, 21 de ellos declarados en menos de un día. Zonas como Accio-Vónitsa, Zante o Cefalonia están en llamas, con decenas de bomberos y aviones cisterna luchando contra un enemigo que se multiplica con el viento y el calor. Los 35 °C y ráfagas de viento en la región convierten cada chispa en una amenaza letal. El riesgo no es solo ambiental: cultivos, viviendas y medios de vida enteros están en juego.

No es un verano normal: la advertencia de los científicos

El climatólogo agrícola Serge Zaka lo resumió sin rodeos: “Esto no es un verano normal, es una pesadilla”. En 2024, Europa ya había enfrentado las peores inundaciones desde 2013. Ahora, un año después, el continente experimenta el extremo opuesto: sequías e incendios nunca antes vistos. La situación no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia: olas de calor más largas, más intensas y más frecuentes. Un patrón que, de seguir así, podría cambiar la forma en que se vive y se trabaja en Europa.

La ola de calor de 2025 no es solo un titular: es la evidencia tangible de que el cambio climático está aquí y avanza rápido. Ciudades, bosques y vidas están sintiendo su impacto directo. Europa, el continente que más rápido se calienta, enfrenta un futuro donde estos episodios extremos dejarán de ser excepcionales para convertirse en rutina. La pregunta es si estamos listos para adaptarnos… o si llegaremos demasiado tarde.

El mundo acaba de probar lo que es «la vida a 1,5 grados centígrados». Y no, no ha sido algo agradable

Lo importante, parece mentira que esto lo diga un periodista, nunca es la noticia. Lo importante es todo lo demás. Es decir, lo importante no es que, según los datos de Copernicus, este julio haya sido el julio más caluroso desde que tengamos registros. Ni siquiera que la temperatura media del mes haya estado un grado y medio por encima de la media preindustrial.

Lo importante, como señala Shannon Osaka, es que el mundo ha probado por primera vez lo que es estar a esa temperatura. Y no, «no ha sido agradable».

No es la primera vez que pasa. Es cierto: no es la primera vez que superamos esa «línea roja» del calentamiento global y, por supuesto, no me estoy refiriendo a miles de años atrás. Si miramos los registros modernos, podemos comprobar que en los últimos años el mundo ha superado esa temperatura en varias ocasiones.

Pero lo cierto es que ha sido en ocasiones concretas (normalmente en momentos en los que el hemisferio norte — donde vive la mayor parte de la población del planeta — estaba en invierno) y los efectos de esos breves «arreones térmicos» han pasado relativamente desapercibidos.

No es raro, al fin y al cabo, ha tenido que «desaparecer el invierno» en Sudamérica para que empecemos a hablar sobre la rarísima ‘ola de calor’ que está afectando el continente. Así están las cosas.

Un mundo ‘demasiado’ caliente. Osaka contaba que, en Phoenix, las temperaturas han estado por encima de los 43 grados durante 31 días seguidos y que, de hecho, han estado en 47 o 48 durante bastantes ocasiones. Pero lo curioso no es eso, claro: lo curioso es que la situación ha sido tan inusual que la Oficina del Forense tuvo que llevar ‘hieleras’ a la morgue local para gestionar el exceso de mortalidad. Eso no pasaba desde los peores meses del COVID.

Hemos visto récords de temperatura en Italia, el Golfo Pérsico o China. En Valencia, solo durante el mes de julio, se han pasado más noches tórridas que en toda la década de los 90. Tres veces más que entre 1950 y 1989. La temperatura de la superficie del Atlántico norte lleva semanas totalmente enloquecida. Y, pese a todo, esto son solo los detalles. Este julio no deja de ser una anécdota de lo que nos espera.

Cruzar una línea no es más que cruzar una línea. Como explicábamos hace unos meses, «los esfuerzos globales por contener al cambio climático usan ciertos límites como referencia e inspiración». Eso es la ‘línea roja’ de grado y medio: una forma de medir la progresión de ese fenómeno global; pero, sobre todo, es una forma de ponernos objetivos ‘concretos’.

«Nadie sabe a ciencia cierta la diferencia real entre que la temperatura suba, 1,5, 2, o 2 grados y medio. Sin ir más lejos, aunque en los últimos días los datos sobre el hielo antártico están convergiendo hacia lo que esperábamos, llevamos meses sin saber muy bien qué estaba pasando en el continente helado.

Pero no es la última que vamos a cruzar. Y ese, en el fondo, es el problema. En los últimos meses, no dejamos de ver cosas raras en el planeta y, lo cierto, es que tampoco tenemos muy claro por qué. Pero, evidentemente, la sospecha está clara: las últimas mediciones del balance de energía de la Tierra (es decir, la diferencia entre la energía que recibimos y la que dejamos escapar al espacio) muestran que el planeta cada vez almacena más energía. Y eso, me temo, tiene que tener consecuencias.

Anillos de árboles indican más calor que en 1.200 años en Escandinavia

Una nueva serie temporal de 1.200 años basada en una muestra de anillos de los árboles de Escandinavia muestra que el calentamiento actual no tiene precedentes durante este período.

Así lo informan investigadores del Instituto Federal Suizo para la Investigación de Bosques, Nieve y Paisajes WSL en la revista científica Nature.

La Edad Media y los siglos que siguieron no solo fueron turbulentos socialmente, sino también climáticamente. No solo hubo una «Pequeña Edad de Hielo», sino también su opuesto: la «anomalía climática medieval», durante la cual pudo haber sido inusualmente cálido. Esto último se puede ver claramente en las temperaturas reconstruidas de los anillos anuales de los árboles. De hecho, las temperaturas medievales reconstruidas a menudo se describen como más altas que las temperaturas actuales.

Esto ha sido durante mucho tiempo un rompecabezas porque no se conoce una explicación física para una calidez medieval tan excepcional. Por lo tanto, los modelos climáticos no pueden simularlo y, en cambio, muestran solo temperaturas moderadamente cálidas para la anomalía climática medieval.

«Las reconstrucciones anteriores se basan en el ancho o la densidad de los anillos de los árboles anuales», explica en un comunicado Georg von Arx del Instituto Federal Suizo para la Investigación de Bosques, Nieve y Paisajes WSL. «Ambos dependen en gran medida de la temperatura, pero a veces otros factores juegan un papel en qué tan ancho o denso se vuelve el anillo de un árbol».

Junto a otros investigadores, el jefe del grupo de investigación Dendrosciences ha creado una nueva reconstrucción basada en un método especialmente preciso para extraer información de temperatura de los árboles. A diferencia del trabajo anterior, los nuevos resultados llevan a la misma conclusión que los modelos climáticos: la anomalía climática medieval era más fría de lo que se pensaba, al menos en Escandinavia, donde se originó la madera estudiada. Por lo tanto, es probable que el calentamiento actual esté fuera del rango de las fluctuaciones naturales de las temperaturas durante los últimos 1.200 años, concluyen los investigadores.

Para su estudio, utilizaron un nuevo método optimizado en WSL para medir directamente el grosor de la pared celular de las células de madera en los anillos de los árboles anuales. «Cada célula individual en cada anillo de árbol registra la información climática bajo la cual se formó. Al analizar cientos, a veces miles de células por anillo, se puede obtener información climática pura extraordinaria», explica el primer autor del estudio e investigador de WSL Jesper Björklund.

Para su nueva serie temporal, los investigadores midieron las paredes celulares de 50 millones de células. Estos provienen de 188 pinos silvestres suecos y finlandeses (Pinus sylvestris), vivos y muertos, cuyos anillos anuales juntos cubren un período de 1.170 años. Sobre la base de estas mediciones, los investigadores reconstruyeron las temperaturas de verano en esta región y las compararon tanto con simulaciones de modelos del clima regional como con reconstrucciones anteriores basadas en la densidad de los anillos anuales.

El resultado fue claro: las temperaturas de los modelos y la nueva serie temporal se alinean. «Esto significa que ahora hay dos relatos independientes del clima regional que encuentran temperaturas más bajas durante la Edad Media, lo que proporciona nuevas pruebas de que esta fase no fue tan cálida como se pensaba», dice Björklund. «En cambio, ambos muestran que el calentamiento actual no tiene precedentes, al menos en el último milenio, y enfatizan el papel de las emisiones de gases de efecto invernadero en la variabilidad de la temperatura escandinava».

Las reconstrucciones previas basadas en la densidad de los anillos de los árboles, por el contrario, indicaron temperaturas significativamente más altas para la anomalía climática medieval y temperaturas más bajas para el calentamiento actual. «Esto es fundamental porque tales reconstrucciones se consideran al evaluar la precisión de los modelos climáticos. Si las reconstrucciones anteriores se usaran como punto de referencia, esto minimizaría significativamente la influencia humana en el calentamiento climático actual y reduciría la confianza en las proyecciones del modelo», dice von Arx.

Es oficial: se formó «El Niño» y traerá más calor al mundo, según expertos

El fenómeno conocido como «El Niño» se ha formado oficialmente y aseguran que será más fuerte, algo que modificará el tiempo alrededor del mundo.

Los meteorólogos anunciaron que se ha formado oficialmente El Niño, que probablemente será fuerte y alterará el tiempo en todo el mundo. Advirtieron que dará a la Tierra, que ya se está calentando, un impulso extra de calor natural.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) emitió un aviso sobre El Niño, para anunciar la llegada precoz de este fenómeno climático. Es posible que no sea como los anteriores.

Este se formó uno o dos meses antes que la mayoría de otros, lo que “le da espacio para crecer”, y hay un 56% de posibilidades de que se considere fuerte y un 25% de que alcance niveles de tamaño grande, alertó la científica climática Michelle L’Heureux, jefa de la oficina de pronósticos de El Niño y La Niña de la NOAA.

«Si El Niño de este año alcanza la clase más grande de eventos… será el lapso de recurrencia más corto en el registro histórico”, advierte Kim Cobb, científica climática de la Universidad de Brown. Una brecha tan corta entre Los Niños deja a las comunidades con menos tiempo para recuperarse de los daños a la infraestructura, la agricultura y los ecosistemas, como los arrecifes de coral»

Por lo general, El Niño atenúa la actividad de los huracanes en el Atlántico, brindando alivio a zonas costeras desde Texas y Nueva Inglaterra, hasta América Central y el Caribe, cuyas poblaciones están cansadas de los últimos años récord. Esta vez, sin embargo, los meteorólogos no prevén que suceda eso, debido a las altas temperaturas récord del Atlántico, que contrarrestarían los vientos de El Niño que normalmente decapitan muchos meteoros.

Los huracanes se fortalecen y crecen cuando viajan sobre aguas marinas cálidas, y las regiones tropicales del Océano Atlántico son actualmente “excepcionalmente cálidas”, alerta Kristopher Karnauskas, profesor asociado de la Universidad de Colorado en Boulder. Así que este año 2023, la NOAA y otros pronostican una temporada de huracanes en el Atlántico cercana al promedio.

Anteriormente, un fenómeno fuerte de El Niño ha conducido a un calor global récord, como en 2016 y 1998. A principios del 2023, los científicos habían dicho que es más probable que el próximo año establezca un calor récord, especialmente porque El Niño generalmente alcanza su punto máximo en invierno. Sin embargo, El Niño de este año comenzó antes de lo habitual.

«El inicio precoz de El Niño tiene implicaciones para colocar a 2023 en la carrera por el año más cálido registrado, al combinarse con el calentamiento del clima”, señala Marshall Shepherd, profesor de Meteorología de la Universidad de Georgia.»

El Niño es un calentamiento natural, temporal y ocasional de una parte del Pacífico que modifica las pautas meteorológicas en todo el planeta, a menudo desplazando las trayectorias aéreas de las tormentas.

A principios de este año, el mundo emergió de un fenómeno inusualmente duradero y fuerte de La Niña —la otra cara de El Niño, pero con enfriamiento—, que exacerbó la sequía en el oeste de Estados Unidos y fortaleció la temporada de huracanes en el Atlántico.

Lo que esto significa de alguna manera es que algunos de los fenómenos meteorológicos más extremos de los últimos tres años, como las sequías en algunos lugares, cambiarán en sentido contrario.

«Si has estado sufriendo tres años de una sequía profunda como en América del Sur, entonces una inclinación hacia la humedad podría ser bienvenida”, señala L’Heureux. “Nadie quiere inundaciones, pero ciertamente hay partes del mundo que pueden beneficiarse del inicio de este Niño”.

¡HASTA TIRA CENTELLAS!

“Tercera Ola de Calor”

Hasta 45 grados, posterior al Día del Padre

Por: Manuel Hernández
Reportero de NOTIVER

No los rayos sino las centellas que se sienten con el solecito en Veracruz, no son producto de la casualidad, empezó el primero de junio y se le llama “la tercera ola de calor” y se extenderá hasta el próximo lunes, posterior al día del padre con percepción de hasta 45 grados.

Es oficial, las autoridades han sido muy claras y dieron a conocer una lista de 22 estados del país en donde la percepción será a partir de este lunes 12, de los 40 a 45 grados.

Entre los mismos se encuentra Veracruz; Baja California, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

También se prevén temperaturas máximas de 35 a 40 grados en los siguientes ocho estados:

Baja California Sur, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Estado de México (suroeste) y Puebla.

Los únicos estados cuyas temperaturas máximas estarán entre los 30 y 35 grados son Tlaxcala y Ciudad de México.

Cabe destacar que la tercera ola de calor estaba prevista para terminar el 9 de junio sin embargo se extenderá hasta los siguientes días.

Alcanza la denominación de “ola de calor” cuando una región supera el promedio de temperatura máxima por cinco o más días.

ADVIERTE CEPC SOBRE SEGUNDA OLA DE CALOR

La Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) previene a la ciudadanía para que evite estar por espacios prolongados en el exterior por los rayos solares, sobre todo entre las 12:00 y las 16:00 horas, ya que este miércoles se alcanzarán temperaturas máximas entre los 25 y 30 grados Celsius, debido a la segunda ola de calor que afecta el país.

La dependencia local recomienda a la población hidratarse constantemente, poner atención especial en enfermos crónicos, niños y adultos mayores, sobre todo tratar de permanecer en la sombra, además usar Factor de Protección Solar (FPS) 30.

Además, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), dependiente de la Coordinación Nacional del Agua (Conagua), prevé lluvias aisladas en Baja California, Campeche, Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco y Tlaxcala.

En los próximos días, el SMN también pronostica temperaturas mínimas de 0 a 5 grados Celsius con posibles heladas en las montañas de Baja California, Chihuahua, Durango, Estado de México, Puebla y Tlaxcala.