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¿Es probable que se repita nuestra historia en otro lugar del universo?

La ciencia puede y debe preguntarse por cuestiones fundamentales como cuál es nuestra esencia y cómo ha llegado a ser tal. La respuesta está a caballo entre diversos campos de investigación y tiene infinidad de facetas

La falla de San Andrés en California (EE UU) es una muestra de la tectónica de placas que ha hecho posible nuestra civilización.
Lloyd Cluff (Getty Images)

¿Por qué existimos? Podríamos pensar que esta es una pregunta tan básica, con tanta carga filosófica y religiosa, que hacérsela no es científico. O podemos pensar que es tan difícil de contestar que para la ciencia no puede ser posible dar una respuesta. Como científico, y eso me puede estar sesgando, creo —este es un verbo poco científico— que la ciencia puede contestar cualquier pregunta, si bien la respuesta puede —y suele— implicar romper el problema en distintos aspectos, en átomos de conocimiento, más numerosos cuanto más fundamental y difícil es la pregunta original.

Aunque hay que tener en cuenta que la ciencia nunca dará una respuesta que sea la verdad. La base del método científico es dar explicaciones —mejor llamarlas teorías—, que no se puede decir que son ciertas, sino que son válidas a menos que un experimento contradiga los resultados, implicaciones y predicciones de cada teoría. Si una teoría sobrevive a cualquier escrutinio, más válida —que no cierta— será.

La astrofísica —y más en concreto, su rama de la cosmología—, pretende responder a la pregunta sobre la existencia de todo el universo. La astrobiología es más precisa y se fija en la vida. Y la antropología es la ciencia que estudia el ser humano en todos sus aspectos, desde su aparición hasta sus detalles culturales e históricos. En medio de todas esas ciencias, responder a la pregunta de por qué existimos implica entender qué somos y por qué somos como somos.

Un aspecto de nuestra esencia es que somos una especie animal inteligente que ha desarrollado una civilización tecnológica. En nuestro caso, la forma que hemos tenido de llegar a este estado de evolución, y quizás no es la única forma —eso sería otra pregunta—, ha pasado por una revolución industrial basada en combustibles fósiles, carbón en un principio, petróleo y gas natural después. Como mi campo es la astrofísica, os hablaré de los esfuerzos que algunos astrobiólogos están llevando a cabo para entender qué es necesario para que un planeta tenga depósitos de combustibles fósiles.

En concreto, y vuelvo a romper la pregunta en átomos, recientemente se ha publicado un artículo sobre la existencia de carbón en exoplanetas. Este trabajo ha identificado el carbón como la base de nuestra revolución industrial. Su importancia radica en varios aspectos. En primer lugar, es un combustible mucho más potente que los que se tenían antes del siglo XIX. Además, las minas donde se encuentra son más superficiales y accesibles que las de otros combustibles aún más potentes, como el petróleo o gas natural. La explotación del carbón ayudó a desarrollar la tecnología para llegar a esos combustibles aún más potentes que llevaron a la última revolución energética y tecnológica; si todavía no consideramos las renovables como una revolución.

Yendo ya a la astrofísica y abandonando los jardines donde me habré metido, los factores que influyen en que un planeta como el nuestro haya desarrollado depósitos de carbón, y una civilización con una revolución industrial basada en él, son múltiples.

Entre ellos, podemos citar que debe existir en el planeta un proceso de fotosíntesis que incremente los niveles de oxígeno en la atmósfera; algo que solo pasa en la Tierra, entre los planetas de nuestro Sistema Solar. Solo con ese oxígeno fue posible que se desarrollara vida compleja. El clima del planeta y su evolución debe ser tal que, entre esa vida compleja, se desarrollen bosques tropicales con abundante agua en los que aparezcan entornos con bajo contenido de oxígeno que eviten la descomposición completa por microbios o la erosión y desaparición total. Solo así se puede formar lo que se conoce como turba, el precursor del carbón. El clima en nuestro planeta acompañó también de otra forma, con épocas en las que el planeta estuvo congelado en casi su totalidad, bajando el nivel del mar y permitiendo la aparición de zonas donde florecieron las plantas que darían lugar al carbón, seguidas de épocas más cálidas que sumergieron el material facilitando la formación de turba. Las épocas glaciares en la Tierra, su comienzo y final —que tenemos la suerte de que ocurriera, pero pudo no ser así— dependen de múltiples factores, entre ellos algunos orbitales: la distancia de nuestro planeta al Sol, la elipticidad de su órbita y la inclinación del eje de rotación.

Para la aparición del carbón también es necesario que el planeta tenga una tectónica de placas, porque el carbón sólo se puede formar si se somete a la turba a altas presiones que la convierten en una roca sedimentaria rica en carbono. Hay otros planetas en el Sistema Solar con tectónica, si bien es diferente e incluso parece haber desaparecido ya, como es el caso de Marte.

Y, finalmente, también es necesario que una especie como la humana aparezca justo en el momento en el que ese proceso de carbonificación esté listo. El timing, la sincronización, es importante, también en el caso de la tectónica, que aún hoy está activa en la Tierra.

Así que la aparición de una especie como la humana, que podríamos también identificar con una especie que se pregunta sobre si hay vida, o, extendiendo la importancia de la pregunta, la aparición de vida inteligente en otros planetas, depende de múltiples y pequeños factores. ¿Cuán frecuentes son esos factores en nuestra galaxia, o en el universo más allá de ella? ¿Cómo de probable es que aparezca vida inteligente con un proceso parecido al que se ha dado en la Tierra, que “se repita nuestra historia”? ¿Hay procesos, no ya parecidos sino análogos o alternativos, para repetir llegar al mismo punto? Más átomos de conocimiento, nada fáciles de abordar, porque una cosa es identificar los factores que hay que estudiar para contestar una pregunta y otra es cuantificar esos factores. Y además, las preguntas difíciles siempre llevan a otras preguntas, quizás incluso más importantes o fundamentales. Termino entonces diciendo que las casualidades no existen, siempre hay leyes físicas detrás, y la vida no escapa a ellas.

Vacío Cósmico es una sección en la que se presenta nuestro conocimiento sobre el universo de una forma cualitativa y cuantitativa. Se pretende explicar la importancia de entender el cosmos no solo desde el punto de vista científico, sino también filosófico, social y económico. El nombre “vacío cósmico” hace referencia al hecho de que el universo es y está, en su mayor parte, vacío, con menos de un átomo por metro cúbico, a pesar de que en nuestro entorno, paradójicamente, hay quintillones de átomos por metro cúbico, lo que invita a una reflexión sobre nuestra existencia y la presencia de vida en el universo. La sección la integran Pablo G. Pérez González, investigador del Centro de Astrobiología, y Eva Villaver, subdirectora del Instituto de Astrofísica de Canarias.

Descubren en Perú restos del animal más pesado de todos los tiempos

Un increíble descubrimiento, del que se cree es un monstruo marino, ha puesto en jaque a la comunidad científica. Se cree que dicho animal tiene las proporciones descomunales de 340 toneladas y se cree que vivió hace 40 millones de años.

Con información de: Es de Ciencia

Créditos de Imagen: ANGLIAN WATER via REUTERS

El descubrimiento de los fósiles es de suma importancia, ya que nos ayuda a conocer cuáles fueron los seres que existieron en el pasado y desaparecieron y cuales existen en la actualidad. Todo esto para ayudar a los científicos a desarrollar y tener el conocimiento de las antiguas formas de vida, incluyendo su anatomía, fisiología, la evolución y sobre los posibles ecosistemas del que forman. Es por ello que los fósiles son considerados para la comunidad científica como argumentos con un gran valor para proteger los yacimientos y con esto el propio territorio y toda la biodiversidad asociada.

El siguiente fósil del que esta vez nos toca hablar es de uno que pertenece a un antepasado de los cetáceos, del cual se encontró con que tiene unos huesos muy grandes y pesados; al tener estas dimensiones gigantescas, lleva a la comunidad científica a catalogarlo como un monstruo marino, cuyo peso está calculado en unas 340 toneladas y con todo esto indica que fue el animal más pesado de todos los tiempos. De hecho, la mayor ballena azul conocida pesaba alrededor de 190 toneladas, aunque era más larga, con una longitud de 33.5 metros. Dichos restos fueron el resultado de una serie de exámenes que se realizaron de un ancestro de ballenas de 40 millones de años encontrado en el desierto de Ica en la costa de Perú.

Su nombre científico es Perucetus, el cual significa “ballena colosal peruana”. El paleontólogo Giovanni Bianucci, de la Universidad de Pisa, y también autor principal de la investigación publicada en la revista Nature, afirmó lo siguiente: “La principal característica de este animal es sin duda su peso extremo, lo que sugiere que la evolución puede generar organismos con características que van más allá de nuestra imaginación”.

El Argentinosaurus, era un dinosaurio herbívoro cuadrúpedo que vivió hace aproximadamente 95 millones de años en Argentina y fue clasificado en un estudio publicado en mayo como el dinosaurio más grande, el cual se cree que su peso eran unas 76 toneladas.

El descubrimiento

Sólo fueron descubiertos unos cuantos restos, los cuales, como anteriormente comentamos, fueron descubiertos en un desierto costero del sur de Perú, este desierto es famoso porque es muy rico en fósiles de ballenas, también fueron hallados fósiles de ballenas con 13 vértebras, cuatro costillas y un hueso de la cadera. Se cree que el esqueleto de Perucetus pesaba entre 5 y 7 toneladas, con esto hace que pese el doble que el esqueleto de la ballena azul.

“Su cuerpo gordo e hinchado puede haberse parecido más al de un sirenio que al de cualquier ballena viva. Y entre los sirenios, por su tamaño gigante y probable estilo de vida similar, podría recordar a la vaca marina de Steller, descubierta en 1741 y exterminada por los humanos pocos años después”, expresó Bianucci.

Se cree que este animal de dimensiones titánicas no era un depredador activo, sino un animal que se alimentaba en aguas costeras poco profundas.

¿Los recientes casos de peste bubónica en EU significan que ha regresado esta plaga medieval?

La enfermedad causada por la bacteria «Yersinia pestis» ha pasado de animales a humanos desde hace al menos 4 mil años, y ocasionalmente tienen brotes que no suelen pasar a mayores pues no se contagia entre humanos y es tratable con antibióticos

Sólo el nombre de la peste bubónica hace que muchos de nosotros recordemos las grandes epidemias de peste que durante la Edad Media acabaron con una parte importante de la población europea, que fue la más registrada, pero también ocasionó una enorme mortandad en África y en Asia.

Así que al saber la noticia de los recientes casos y una muerte en Estados Unidos por esta enfermedad, que también fue y es conocida como la peste negra, es posible hacerse las preguntas de si está de regreso y si debemos preocuparnos por eso.

La respuesta a ambas es preguntas es que no. En el caso de si este mal causado por la bacteria Yersinia pestis está de regreso, la respuesta es que no porque nunca se ha ido, y ocasionalmente se presentan casos en África, Asia, América del Sur y las zonas occidentales de América del Norte. Los casos en Estados Unidos están dentro de la normalidad.

Esta permanencia se debe a que la bacteria Y. pestis viviendo en las pulgas de algunos animales, sobre todo roedores como las ratas, ardillas y liebres, y en ocasiones puede pasar a los seres humanos, cuando son picados por estas pulgas. También, aunque es muy poco frecuente, puede ser transmitida por gatos que se hayan comido un roedor enfermo.

A la segunda pregunta, la respuesta también es negativa, porque actualmente la peste bubónica es tratable con antibióticos, de acuerdo con la Cleveland Clinic y el medio especializado Healthline; sin embargo, los medicamentos deben ser administrados lo más pronto posible para evitar complicaciones.

Síntomas de la peste

La peste bubónica es una infección grave del sistema linfático, que es una parte fundamental de nuestro sistema inmunológico. Sus síntomas incluyen:

Fiebre alta repentina y escalofríos.
Dolor en el abdomen, brazos y piernas.
Dolores de cabeza.
Protuberancias grandes e inflamadas en los ganglios linfáticos (que se conoce como bubones), las cuales se desarrollan y supuran.
De acuerdo con las mismas fuentes, si la enfermedad no se trata inmediatamente, las bacterias pueden propagarse por el torrente sanguíneo y causar la peste septicémica, caracterizada por el ennegrecimiento de distintos tejidos por gangrena. Suele afectar los dedos de las manos o de los pies y provocar sangrados. De ahí viene el nombre de peste negra.

En caso de que las bacterias lleguen a los pulmones, se puede generar la llamada peste neumónica, y quienes la padecen tienen dificultad para respirar y tosen con sangre. Esto hace que, a diferencia de la bubónica que sólo se puede adquirir de animales, la peste neumónica sí puede transmitirse de un ser humano a otro.

Epílogo de dato curioso

Una investigación publicada el día 11 de este mes identificó rastros de infección de Yersinia pestis en una oveja de 4 mil años de antigüedad, la misma época y lugar (Arkaim, en la actul Rusia) en que se han identificado los primeros casos en humanos, que además fueron infectados por la misma cepa de la bacteria.

Este descubrimiento «indica que el ganado jugó un papel en la propagación de una forma temprana de peste que circuló por toda Eurasia durante los períodos del Neolítico Tardío y la Edad del Bronce», señala un comunicado del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

La ley del desdoblamiento del tiempo (y por qué todos tenemos un gemelo cuántico)

Imagina que hay un tiempo consciente y otro imperceptible cuya experiencia después se vuelve parte del tiempo que vives ahora. Por ejemplo, el tiempo imperceptible será aquel en el que fabricas el futuro y el consciente aquel donde –a su tiempo– realizas ese futuro. En cierto sentido, la ley del desdoblamiento del tiempo puede ser compleja, pero en realidad se trata del maravilloso descubrimiento de tu gemelo cuántico.

Este viaje comienza como un espacio imperceptible del tiempo. Así como a veces perdemos imágenes intermitentes de una película, en la vida pasa lo mismo. El tiempo pasa entre dos instantes perceptibles donde siempre hay uno que se pierde.

Esta es la teoría del desdoblamiento del tiempo (creada por Jean Pierre Garnier Malet), una ley que prueba científicamente que el ser humano vive entre el tiempo real y el cuántico, este último con infinitos estados potenciales casi imperceptibles que transmiten lo mejor de él al tiempo real. Lo mismo que vemos en la serie Dark de Netflix.

Así nace el gemelo cuántico de cada persona. Tal como el tiempo se desdobla, el ser humano también lo hace; en la realidad está el “yo” consciente, mientras que en otro plano temporal está el “yo” cuántico.

Entre ambos “yoes” se crea un intercambio de información que permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. Esto quiere decir que el “yo” cuántico funciona como un previsor para el “yo” del tiempo real, y le transmite información que puede ser importante en su tiempo.

Explorando la ley del desdoblamiento del tiempo

Así como se explica la dualidad de la materia (una partícula es a la vez cuerpo y energía), parece explicarse la existencia de un gemelo cuántico para cada persona. Tal como las partículas, el ser es al mismo tiempo cuerpo y energía.

Es en esta particularidad que podemos conectarnos con nuestro gemelo cuántico. ¿Cuándo sucede? La ley del desdoblamiento del tiempo plantea que en los sueños experimentamos la máxima actividad cerebral, lo que permite el intercambio de información entre los tiempos.

El “yo” cuántico ha analizado la suficiente información durante los sueños como para determinar qué vale la pena recordar y qué no. En ese intercambio, es posible arreglar el futuro vivido durante el día y transformarlo para el día siguiente. De ahí viene la intuición y el instinto de supervivencia.

Si alguna vez te dijeron que la mente es muy poderosa, están en lo correcto. Cada persona puede diseñar su futuro a través del intercambio de información con su “yo” cuántico. Como tal no hay prueba de que esto suceda como nuestro cerebro lo piensa, pero sí hay una atracción que se explica con la ley del desdoblamiento del tiempo.

La corteza terrestre está ‘goteando’ en algunos lugares del planeta

¿Qué es este fenómeno? Algo extraño acecha bajo la Cordillera de los Andes y lleva sucediendo desde hace millones de años.

El proceso se denomina “goteo litosférico” y, al parecer, lleva ocurriendo desde hace millones de años y en múltiples lugares de nuestro planeta; entre ellos, la meseta de Anatolia central de Turquía y la Gran Cuenca del oeste de los Estados Unidos. Sin embargo, hasta hace unos años no teníamos constancia de ello.

Ahora, un nuevo experimento geológico ha dado como resultado el descubrimiento de que la corteza terrestre ha sido «arrastrada» a lo largo de cientos de kilómetros también en la Cordillera de los Andes después de ser tragada por el manto viscoso. Así, debajo de esta conocida cordillera terrestre, partes de la corteza exterior de la Tierra se han hundido en una capa del manto, goteando lentamente en el interior del planeta como si de miel se tratara.

¿Qué sucede en la superficie cuando la corteza empieza a gotear?

Esto ha estado ocurriendo durante millones de años: un largo proceso geológico que ha producido arrugas reveladoras y otras características en la superficie que los científicos han discernido a través del modelado y la experimentación. A medida que la corteza rocosa se calienta a cierta temperatura, comienza a espesarse y gotea hacia el manto. Esta formación y liberación de gotas de la corteza tiene efectos en la superficie circundante del planeta.

«Hemos confirmado que una deformación en la superficie de un área de las montañas de los Andes tiene una gran parte de la litosfera debajo de la avalancha», dijo la estudiante de posgrado en geología y autora principal del estudio, Julia Andersen de la Universidad de Toronto en Canadá. «Debido a su alta densidad, goteaba como jarabe frío o miel más profundamente en el interior del planeta y es probablemente responsable de dos importantes eventos tectónicos en los Andes centrales: cambiar la topografía de la superficie de la región en cientos de kilómetros y aplastar y estirar el propia corteza superficial».

«En general, los resultados ayudan a definir una nueva clase de placas tectónicas y pueden tener implicaciones para otros planetas terrestres que no tienen placas tectónicas similares a la Tierra, como Marte y Venus», dice la investigadora.

La geología de la Tierra

Podemos dividirla en dos partes: una corteza y un manto superior que forman placas rígidas de roca sólida, la litosfera; y las rocas plásticas más calientes y presurizadas del manto inferior. Las placas litosféricas (o tectónicas) flotan en este manto inferior, y sus corrientes de convección magmática pueden separar las placas para formar océanos; el roce de unas contra otras puede provocar terremotos; y también pueden chocarse, deslizarse una debajo de otra, o exponer una brecha en la placa al calor feroz del manto para formar montañas. Pero a tenor de estos resultados, parece que no son los únicos procesos por los que se pueden formar las montañas. También con el goteo litosférico. Conforme la gota se filtra hacia el manto, su peso tira de la corteza superior, formando una cuenca en la superficie. Eventualmente, el peso de la gota se vuelve demasiado grande para que permanezca intacta; se rompe, y la corteza sobre ella salta hacia arriba a lo largo de cientos de kilómetros, formando montañas.

“Comparamos los resultados de nuestro modelo con estudios geofísicos y geológicos realizados en los Andes centrales, particularmente en la cuenca de Arizaro, y descubrimos que los cambios en la elevación de la corteza causados por el goteo litosférico en nuestros modelos siguen muy bien los cambios en la elevación de la cuenca de Arizaro”, dice Andersen. “También observamos un acortamiento de la corteza con pliegues en el modelo, así como depresiones similares a cuencas en la superficie, por lo que estamos seguros de que es muy probable que un goteo sea la causa de las deformaciones observadas en los Andes”.

Según los expertos, es posible que haya otras regiones del mundo en las que se puedan observar diferentes tipos de goteo litosférico.

Detectan una mancha solar 3 veces más grande que la Tierra, ubicada justo frente a nuestro planeta

Nombrada como mancha solar AR3038, abarca el área de 3 planetas Tierra completos. Esto implica para la vida como la conocemos.

Mirando directamente en la dirección de la Tierra, una mancha solar que triplica el tamaño de nuestro planeta apareció sobre la superficie del Sol. Según los astrónomos de la NASA que han observado el fenómeno, es posible que envíe erupciones y destellos solares hacia nosotros en el futuro próximo.

En menos de 24 horas, explica Tony Phillips, autor de SpaceWeather, la mancha solar identificada como AR3038 se hizo dos veces más grande. «Hoy es enorme», expresó el especialista para Space. Según sus observaciones astronómicas, es probable que este área oscurecida del Sol emita tormentas solares de clase M hacia la Tierra.

¿Qué es una tormenta solar?

Las tormentas solares son «una repentina explosión de energía causada por el enredo, el cruce o la reorganización de las líneas del campo magnético cerca de las manchas solares», según las define la NASA. Estas erupciones de partículas solares son comunes, e impactan a todos los cuerpos del Sistema Solar con relativa frecuencia.

Por su parte, las manchas solares son «áreas que aparecen oscuras en la superficie del Sol». Visualmente, se ven como puntos oscurecidos, ya que son mucho más frías que otras regiones de la superficie solar. Por las dimensiones del Sol, las manchas solares pueden ser mucho más grandes que planetas enteros.

A fin de cuentas, como documenta el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en España, el astro es 100 veces más grande que la Tierra. Como el astro es una ‘bola de gas cargado eléctricamente’, según la NASA, es común que el campo magnético del astro se reacomode cada cierto tiempo.

A este proceso se le conoce como ciclo solar, y dura aproximadamente 11 años. Al cumplirse ese espacio de tiempo, el campo magnético del Sol se invierte por completo. Es decir, el polo norte y el sur cambian de lugar entre sí. Esta alteración natural genera cantidades monstruosas de energía, que se dispersan en el cosmos —e impactan a nuestro planeta.

Para cualquier planeta en donde no exista un campo magnético, las tormentas solares serán devastadoras. Más aún para la vida como la conocemos en la Tierra. Sin embargo, nuestro planeta tiene una coraza natural que lo protege contra las oleadas de partículas solares, que azotan a los cuerpos celestes de nuestro sistema solar cada cierto tiempo. Algunas veces, incluso, a más de 3 millones de kilómetros por hora.

En algunos casos, las tormentas solares sí pueden generar estragos sobre la superficie terrestre. Más que nada, a nivel de comunicaciones: las partículas solares pueden interferir con las torres de control, o con la conexión a internet. Hace un par de meses, un evento astronómico similar acabó con una flotilla entera de satélites que Elon Musk había lanzado con su programa espacial, Starlink. Así de intensas pueden ser.

Sin embargo, no existe evidencia de que las manchas solares o las tormentas geomagnéticas tengan una incidencia en la salud de los seres humanos. O de cualquier otra forma de vida sobre la superficie terrestre. Más allá de la frustración que pueden sentir los magnates que están apostando por la carrera espacial, las tormentas solares no representan una amenaza para la vida en la Tierra.

Por el contrario, en muchas ocasiones, las tormentas geomagnéticas que emergen de manchas solares como la AR3038 producen desfiles magníficos de auroras boreales. Especialmente, en las latitudes más septentrionales del planeta. En algunas ocasiones, son tan intensas, que se les puede escuchar en el silencio del Ártico.

Logran ‘traducir’ patrones en las dunas para cualquier planeta o luna

Usando imágenes satelitales de la Tierra y Marte, investigadores de Stanford han encontrado una forma de interpretar el significado de los patrones que muestran los campos de dunas.

Sus resultados, publicados en Geology, pueden usarse como una nueva herramienta para comprender los cambios ambientales en cualquier cuerpo planetario que albergue dunas, incluidos Venus, la Tierra, Marte, Titán, Io y Plutón.

«Cuando miras otros planetas, todo lo que tienes son imágenes tomadas a cientos o miles de kilómetros de distancia de la superficie. Puedes ver dunas, pero eso es todo. No tienes acceso a la superficie», dijo en un comunicado el autor principal del estudio, Mathieu Lapôtre, profesor asistente de ciencias planetarias y de la Tierra en la Escuela de Sostenibilidad Stanford. «Estos hallazgos ofrecen una nueva herramienta realmente emocionante para descifrar la historia ambiental de estos otros planetas de los que no tenemos datos».

Los científicos analizaron imágenes satelitales de 46 campos de dunas en la Tierra y Marte y estudiaron cómo las dunas interactúan o intercambian arena. Físicamente, las interacciones de las dunas se manifiestan como lugares donde las crestas de dos dunas se acercan mucho entre sí. A través de tales interacciones, las dunas evolucionan hacia un patrón libre de defectos, lo que refleja un estado de equilibrio con las condiciones locales.

Por lo tanto, los investigadores plantearon la hipótesis de que un gran número de interacciones, a su vez, debe indicar cambios recientes o locales en esas condiciones límite. Para probar su hipótesis, utilizaron datos de la Tierra y Marte para verificar cómo los cambios conocidos en las condiciones ambientales, como la dirección del viento o la cantidad de arena disponible, afectaban las interacciones de las dunas en los campos de dunas.

En una parte del desierto Tengger de China, los investigadores aplanaron una vez un campo de dunas para tener una línea de base para comprender su posterior reforma. Los autores del estudio analizaron imágenes satelitales del campo de dunas de 2016 a 2022 para ver cómo creció de un lecho plano a grandes dunas en equilibrio con su entorno.

«Cuando las dunas y sus patrones no estaban en equilibrio con sus condiciones actuales, la densidad de interacción era alta y, con el tiempo, pudimos ver que disminuía constantemente, como se esperaba de nuestra hipótesis», dijo Lapôtre.

A continuación, investigaron la migración de las dunas a través de un valle en el desierto de Namib para ver cómo los cambios en las condiciones del viento, provocados por la topografía, afectaban los patrones de las dunas. Descubrieron que las dunas fuera del valle mostraban pocos defectos en sus patrones, pero a medida que migraban a través del valle, que comienza muy ancho, luego se estrecha y luego vuelve a ensancharse, las dunas interactúan más entre sí.

«A medida que la arena y los vientos se canalizan hacia el valle, las dunas sienten un cambio en sus condiciones de contorno y su patrón debe ajustarse», dijo el autor principal del estudio, Colin Marvin, estudiante de doctorado en ciencias planetarias y de la Tierra. «Se mudan a la porción fuera del valle y nuevamente se reajustan a sus condiciones no confinadas, y vemos una caída en la cantidad de interacciones. Esta tendencia es exactamente lo que esperábamos ver».

También encontraron que ese patrón es cierto en Marte, donde se produce un gran campo de dunas alrededor del polo norte. Allí, las dunas migratorias se han asentado en sus condiciones actuales: están bien espaciadas, se ven iguales, tienen el mismo tamaño y, por eso, interactúan muy poco entre sí. Pero más a favor del viento, los vientos se vuelven más variables y las heladas localmente dificultan que los granos se lleven el viento. Allí, las dunas reaccionan a ese cambio hasta que han migrado lo suficiente hacia estas nuevas condiciones para que su patrón haya madurado una vez más, disminuyendo el número de interacciones de dunas.

«Tenemos un límite superior en el tiempo que le toma a una duna determinada adaptarse a los cambios en las condiciones ambientales, y ese es el tiempo que le toma a una duna migrar una distancia de una longitud de duna», dijo Marvin. «Podemos usar esto para diagnosticar cambios recientes en las condiciones ambientales en cuerpos planetarios donde no tenemos más información que imágenes tomadas desde la órbita o el radar, por ejemplo».

Comprender el clima reciente de Marte mediante el análisis de los patrones de dunas actuales podría ayudar a los científicos a identificar mejor, por ejemplo, las latitudes y la profundidad donde los futuros astronautas podrían encontrar hielo de agua en el subsuelo, agregó Lapôtre. El estudio también informa a los expertos sobre la mecánica de las dunas en la Tierra, lo que puede ayudarlos a interpretar mejor el registro de rocas de la Tierra y, por lo tanto, el pasado lejano de nuestro planeta. En la luna Titán de Saturno, este enfoque podría revelar información sobre la topografía alrededor del ecuador y los trópicos, que está cerca de donde aterrizará la Misión Dragonfly a mediados de la década de 2030.

«La topografía puede informarte sobre muchas cosas diferentes; por ejemplo, la historia geológica del planeta: ¿Titán tiene tectónica? ¿Cómo funciona el interior de Titán y cómo se acopla con la superficie? ¿Hay una erosión significativa? dijo Lapotre. «Las interpretaciones de los patrones de las dunas podrían desencadenar una especie de reacción en cadena, en la que proporciona una nueva restricción, y será útil para un grupo de personas hacer un montón de descubrimientos en el futuro».

Debido a que otros planetas tienen varios tamaños, gravedades, temperaturas y composiciones, sus procesos geológicos serán diferentes. En comparación con un rover que aterriza en un punto de un planeta para recopilar información, los datos satelitales de campos de dunas completos pueden aumentar en gran medida la comprensión de los científicos sobre estos cuerpos extraterrestres y cómo pueden informar nuestra comprensión de la Tierra.

«Si queremos entender lo que sucedió en el pasado, o si queremos predecir lo que sucederá en el futuro, es difícil hacerlo cuando todo lo que tiene que crear esos modelos es un punto de datos, o solo un planeta», dijo Lapôtre. «En última instancia, este tipo de información nos permite hacer interpretaciones mucho mejores del pasado de la Tierra y también predicciones del futuro de la Tierra».

Algo desplazó el eje de la Tierra… parece que hemos sido los humanos

Los científicos sabían que el eje del planeta podía moverse. Pero dio un giro brusco a principios de la década de 2000.

Alrededor del cambio de milenio, el giro de la Tierra empezó a desviarse y nadie sabía muy bien por qué.

Durante décadas, los científicos habían observado cómo la posición media del eje de rotación de nuestro planeta, la varilla imaginaria alrededor de la cual gira, se alejaba suavemente del Polo Norte geográfico y se dirigía hacia Canadá.

Pero, de repente, dio un giro brusco y empezó a dirigirse hacia el este.

Con el tiempo, los investigadores llegaron a una sorprendente conclusión sobre lo que había ocurrido.

El derretimiento acelerado de las capas de hielo polares y de los glaciares de montaña había cambiado la forma en que se distribuía la masa alrededor del planeta lo suficiente como para influir en su giro.

Ahora, algunos de los mismos científicos han identificado otro factor que ha tenido el mismo tipo de efecto:

cantidades colosales de agua bombeada del suelo para cultivos y hogares.

«Vaya», recuerda Ki-Weon Seo, que dirigió la investigación detrás del último descubrimiento, que pensó cuando sus cálculos mostraron una fuerte relación entre la extracción de agua subterránea y la deriva del eje de la Tierra.

Fue una «gran sorpresa», dijo Seo, geofísico de la Universidad Nacional de Seúl.

Hace tiempo que los expertos en recursos hídricos vienen advirtiendo de las consecuencias de la sobreexplotación de las aguas subterráneas, sobre todo a medida que el agua de los acuíferos subterráneos se convierte en un recurso cada vez más vital en zonas afectadas por la sequía como el oeste de Estados Unidos.

Cuando se bombea agua del subsuelo pero no se repone, la tierra puede hundirse, dañando viviendas e infraestructuras y reduciendo también la cantidad de espacio subterráneo que puede contener agua posteriormente.

Entre 1960 y 2000, el agotamiento de las aguas subterráneas en todo el mundo se duplicó con creces, hasta alcanzar más de 28 millones de metros cúbicos al año, según calculan los científicos.

Desde entonces, los satélites que miden las variaciones de la gravedad terrestre han revelado la asombrosa magnitud de la disminución de las reservas de agua subterránea en determinadas regiones, como la India y el Valle Central de California.

«No me sorprende que tenga un efecto» en el giro de la Tierra, dijo Matthew Rodell, científico de la Tierra en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA.

Pero «es impresionante que hayan sido capaces de deducirlo de los datos», dijo Rodell, refiriéndose a los autores de la nueva investigación, publicada este mes en la revista Geophysical Research Letters.

«Y que las observaciones que tienen del movimiento polar sean lo suficientemente precisas como para ver ese efecto».

El eje de la Tierra no se ha movido lo suficiente como para afectar a las estaciones, que vienen determinadas por la inclinación del planeta.

Pero los finos patrones y variaciones en el giro del planeta importan enormemente a los sistemas de navegación por satélite que guían aviones, misiles y aplicaciones de mapas.

Esto ha motivado a los investigadores a intentar comprender por qué se mueve el eje y hacia dónde podría dirigirse.

No se puede sentir, pero la rotación de nuestro planeta no es ni de lejos tan suave como la del globo terráqueo que tienes sobre la mesa.

Al desplazarse por el espacio, la Tierra se tambalea como un frisbee mal lanzado.

Esto se debe en parte a que se abomba en el ecuador y en parte a que las masas de aire se arremolinan constantemente en la atmósfera y el agua se agita en los océanos, tirando del planeta ligeramente hacia un lado u otro.

Además, el eje se desplaza.

Una de las causas principales es que la corteza y el manto de la Tierra están recuperándose tras haber estado cubiertos durante milenios por gigantescas capas de hielo, rebotando como un colchón que se desprende de un durmiente.

Esto ha ido cambiando constantemente el equilibrio de masas alrededor del planeta.

Más recientemente, el equilibrio también se ha visto alterado por factores más estrechamente relacionados con la actividad humana y el clima global.

Entre ellos cabe citar el deshielo de los glaciares de montaña y de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, los cambios en la humedad del suelo y el embalsamiento de agua tras las presas.

Otro factor importante, según el estudio de Seo y sus colegas, es el agotamiento de las aguas subterráneas.

En cuanto al efecto sobre el eje de la Tierra, el bombeo de agua del subsuelo fue el segundo en magnitud, entre 1993 y 2010, sólo superado por el ajuste de la corteza del planeta tras el glaciar, según el estudio.

Según Clark R. Wilson, geofísico de la Universidad de Texas en Austin y otro de los autores del estudio, hay otras fuerzas que podrían estar empujando el eje de la Tierra en su nueva dirección, pero que aún no se conocen del todo.

«Es posible, por ejemplo, que haya algo en el núcleo fluido de la Tierra que también esté contribuyendo», dijo.

Aun así, el último descubrimiento apunta a nuevas posibilidades de utilizar la información sobre el giro de la Tierra para estudiar el clima, dijo Wilson.

Dado que los científicos han recopilado datos muy precisos sobre la posición del eje de la Tierra durante gran parte del siglo XX, podrían utilizarlos para comprender los cambios en el uso de las aguas subterráneas que tuvieron lugar antes de que se dispusiera de los datos más modernos y fiables.

Seo afirma que ya ha empezado a estudiar esta posibilidad.

El universo está ‘condenado’ a evaporarse, dicen los científicos

Una nueva investigación vuelve a dar la razón a Stephen Hawking, apoyando su teoría original acerca de que los objetos grandes del cosmos se terminan evaporando.

Ya sabemos que nada puede escapar de un agujero negro, ni siquiera la luz, por lo que cruzar el horizonte de sucesos es un momento dramático, pero al borde del abismo, pueden suceder cosas bastantes interesantes. El famoso físico teórico y divulgador científico británico Stephen Hawking tenía una teoría de la radiación que lleva su nombre (radiación Hawking) que dictaba que todos los agujeros negros eventualmente se evaporarían.

Fue en 1974 cuando Hawking propuso esta teoría en la que se produciría un drenaje gradual de energía en forma de partículas de luz que surgen alrededor de los campos gravitatorios inmensamente poderosos de los agujeros negros.

Ahora, una nueva investigación teórica de Michael Wondrak, Walter van Suijlekom y Heino Falcke de la Universidad de Radboud ha demostrado que Stephen Hawking tenía razón en parte sobre los agujeros negros. Los investigadores descubrieron que los agujeros negros se evaporarán en algún momento debido a la radiación de Hawking. En algún momento, todos los objetos del universo también llegarían a disiparse tras perder, de forma extremadamente lenta, masa y energía en forma de radiación térmica (calor). Si la teoría es cierta, significa que todo lo que hay en el universo eventualmente desaparecerá; su energía se acabará evaporando lentamente en forma de luz.

Los agujeros negros no son eternos (y el universo parece que tampoco)
Los investigadores se cuestionaron un aspecto crucial del escenario planteado por Hawking. ¿Es necesario un horizonte de eventos para tener radiación de Hawking? No solo aquí. El destino final de todo lo que existe en el universo sería acabar evaporándose, concluyeron los expertos.

“Demostramos que, además de la conocida radiación de Hawking, también existe una nueva forma de radiación”, explica Michael Wondrak, coautor del estudio que recoge la revista Physical Review Letters. La gravedad y la curvatura del espacio-tiempo también provocan esta radiación, exponen. Esto significa que todos los objetos grandes del universo, como los restos de estrellas, también acabarán desapareciendo.

El proceso

En este estudio, los científicos revisaron este proceso e investigaron si la presencia de un horizonte de sucesos es realmente crucial o no. Combinaron técnicas de la física, la astronomía y las matemáticas para examinar qué sucede si se crean tales pares de partículas (una que cae en el agujero negro y otra que escapa del mismo) en los alrededores de los agujeros negros. El trabajo mostró que también se pueden crear nuevas partículas mucho más allá de este horizonte.

Esto significa que la radiación de Hawking, o algo muy similar, podría no estar limitada a los agujeros negros. Podría estar en todas partes, lo que significa que el universo se estaría evaporando muy lentamente delante de nuestros propios ojos.

“Eso significa que los objetos sin un horizonte de sucesos, como los restos de estrellas muertas y otros objetos grandes del universo, también tienen este tipo de radiación. Y, después de un período muy largo, eso llevaría a que todo en el universo finalmente se evaporara, al igual que los agujeros negros. Esto cambia no solo nuestra comprensión de la radiación de Hawking, sino también nuestra visión del universo y su futuro”, concluyeron los autores.

5 años sin Hawking

Stephen Hawking hizo contribuciones significativas a nuestra comprensión del universo, los agujeros negros y la naturaleza del espacio y el tiempo. A pesar de haber sido diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) a la edad de 21 años, este genio continuó con su trabajo científico y se convirtió en una figura icónica tanto en la comunidad científica como en la popular. Estudió en la Universidad de Cambridge, donde se involucró en física teórica y cosmología. Una de las contribuciones más significativas de Hawking fue su trabajo sobre los agujeros negros. En 1974, propuso el concepto de radiación de Hawking, que sugiere que los agujeros negros no son completamente negros sino que emiten radiación debido a efectos cuánticos cerca del horizonte de sucesos, un concepto que revolucionó nuestra comprensión de la física de los agujeros negros.

A lo largo de su vida, fue autor de numerosos libros, incluido «Una breve historia del tiempo», que se convirtió en un éxito de ventas internacional tras su lanzamiento en 1988. También ganó múltiples reconocimientos por su trabajo, incluido recibir muchos títulos honoríficos de universidades de todo el mundo. Hawking falleció el 14 de marzo de 2018, pero siempre será recordado no solo por ser una de las mentes más brillantes de la física moderna, sino también por inspirar a generaciones a través de la divulgación de la ciencia en sus múltiples apariciones en los medios de comunicación.

Las aguas del océano están plagadas de virus

Un equipo de oceanógrafos elaboró hace años un nuevo mapa poblacional basado en las características genéticas de estos microorganismos. Estas son sus conclusiones.

Cada vez que tragamos agua del mar absorbemos una buena dosis de microorganismos, entre ellos una importante población de virus. Aunque la ciencia conoce bien la importancia de estos microbios en algunos procesos biogeoquímicos, como el ciclo del carbono de la Tierra, muy pocos estudios habían contabilizado de manera exhaustiva la variedad de virus que pueblan nuestros mares. Una investigación publicada en la revista especializada Cellen el que se incluye un análisis de las aguas del océano Ártico cifra ese cómputo en unos 195.728 poblaciones distintas, una cantidad que multiplica por 12 recuentos similares realizados en años anteriores.

Aunque los océanos cubren cerca del 70% del planeta, hasta hace poco el único conocimiento de la comunidad marina del que se tenía constancia procedía de unos pocos puntos muy concretos, una dinámica que cambió con la creación del proyecto Tara Oceans, con el que se buscaba realizar el inventario más completo de la diversidad marina recogiendo muestras en mares de todo el planeta. La goleta de la expedición científica recogió un total de 35.000 muestras durante los años 2009 y 2013, que se analizaron posteriormente en un exhaustivo estudio sobre la variabilidad genética de las poblaciones de virus que pueblan nuestros mares. Ahora, un nuevo estudio ha incorporado nuevas localizaciones, 43 de ellas en el océano Ártico, que no se incluyó en las anteriores mediciones.

DIFICULTAD TAXONÓMICA

Las nuevas localizaciones añadieron además una gran diversidad al cómputo general, y es que, para sorpresa de los científicos, alrededor del 40 % de las nuevas poblaciones de virus procedieron de estas nuevas muestras del Ártico. El nuevo proyecto permitió además mejorar la capacidad de clasificación de los microorganismos atendiendo a sus características genéticas. «Los algoritmos que utilizamos para ensamblar genomas virales a partir de trozos de ADN mejoraron mucho», afirmaba Ann Gregory, ecóloga microbiana de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), implicada en el estudio.

Y es que, además de ensamblar las cadenas de ADN a partir de fragmentos, Gregory y su equipo tuvieron que ingeniárselas para encontrar un modo de clasificar la diversidad genómica de los virus que habían identificado. Definir una especie de virus es difícil, pues estos organismos se reproducen de forma asexual, y con frecuencia intercambian ADN entre sí y con sus huéspedes.

En lugar de especies de virus, Gregory clasificó los organismos en ‘poblaciones’. Si estos compartían al menos 95 por ciento de su ADN, los consideró miembros de una misma población. Con este método, los investigadores dedujeron que existían cerca de 200.000 tipos diferentes, casi el 90% de los cuales eran nuevos para la ciencia.

CINCO GRANDES GRUPOS DE VIRUS

Aunque los virus no se clasifican tradicionalmente en géneros, como el resto de las especies, Gregory concluyó que la diversidad poblacional englobaba nuevos ‘clusters’, o grupos poblacionales similares a esta clasificación taxonómica. Los investigadores infirieron la existencia de cinco grupos víricos en función de variables como la profundidad y la temperatura de distintas regiones marinas: Ártico, Antártico, superficie marina de zonas tropicales, subsuelo de zonas tropicales y océano profundo.

Gregory concluyó que por el momento es necesario realizar más investigaciones para comprender por qué el Ártico es tan diverso, pero cree que podría tener que ver con los organismos huéspedes que habitan estas aguas congeladas. «A huéspedes más pequeños, mayor es su número, lo que podría significar más oportunidades para que los virus se diversifiquen» declaraba la experta.

DECISIVOS EN EL CICLO DEL CARBONO

Los virus desempeñan un papel importante en los ciclos geoquímicos mundiales, incluido el ciclo del carbono, el proceso según el cual este el elemento se intercambia entre la atmósfera y los distintos ecosistemas terrestres. Los océanos absorben aproximadamente la mitad del carbono emitido a la atmósfera por el ser humano.

Los virus, los seres vivos más abundantes de estas masas marinas, infectan y causan la muerte de las células procariotas heterótrofas, aquellas que se nutren de otros seres vivos. La muerte en masa de estos microorganismos libera cientos de miles de millones de toneladas de carbono al mar, gran parte del cual queda atrapado en las profundidades del océano. Incluso algunos científicos han especulado sobre la posibilidad de que algún día los virus puedan utilizarse para modificar el ciclo del carbono, ayudando a reducir la cantidad de CO2 liberada a la atmósfera. El descubrimiento de la composición genética y la diversidad de estos microorganismos que pueblan un ecosistema tan vasto como los océanos resulta crucial no solo para preservar la salud de la biota marina, sino para la salud de todo el planeta.

A que no lo sabías…

El 20 de marzo también es una fecha muy significativa en México y en otros lugares del mundo, ya que marca el inicio de la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur. Este fenómeno se conoce como el #equinoccio de primavera o de otoño, dependiendo del hemisferio en el que te encuentres.

En México, el equinoccio de primavera es una fecha importante para algunas culturas prehispánicas, como la cultura maya y la cultura mexica, que celebraban el inicio de la temporada de siembra y la fertilidad de la tierra.

También hay algunas zonas arqueológicas en México, como Chichen Itzá en el estado de Yucatán, donde se pueden ver las impresionantes construcciones antiguas que están diseñadas para alinearse con el sol en los equinoccios de primavera y otoño.

Además, en algunas comunidades rurales de México, se llevan a cabo rituales y ceremonias para marcar el equinoccio de primavera, que pueden incluir danzas, ofrendas y otras prácticas espirituales.

En resumen, el 20 de marzo es una fecha importante en México y en todo el mundo, ya que marca el inicio de una nueva temporada y representa una oportunidad para celebrar la naturaleza y la vida.