La madrugada del domingo se registró uno de los incidentes más graves cuando un arroyo se desbordó en la comunidad de La Palestina, municipio de Santiago Papasquiaro, dejando bajo el agua a por lo menos 135 viviendas.
DURANGO, Dur. (apro).- Comunidades enteras y fraccionamientos bajo el agua, evacuaciones preventivas, el colapso de un puente, el desbordamiento de arroyos y el monitoreo constante de presas que operan al máximo de su capacidad es el balance preliminar de las lluvias registradas en los últimos días en el estado de Durango, que han puesto en alerta a las autoridades y a la población.
La madrugada de este domingo se registró uno de los incidentes más graves cuando un arroyo se desbordó en la comunidad de La Palestina, municipio de Santiago Papasquiaro, dejando bajo el agua a por lo menos 135 viviendas.
El reporte de emergencia se recibió a las 4:37 horas, movilizando de inmediato a autoridades de los tres niveles de gobierno para evaluar los daños y coordinar las acciones de auxilio.
Ante la gravedad el Gobierno del Estado envió helicóptero oficial para coadyuvar en las labores de rescate.
Como parte del protocolo de emergencia, se activó el Plan DNIII del Ejército Mexicano para realizar la evacuación de manera segura y organizada. Hasta la tarde de este domingo, no se habían reportado pérdidas humanas, priorizándose las labores de rescate y albergue de los damnificados.
Capital también afectada La emergencia no se limitó a las comunidades rurales. En el fraccionamiento San Ángel, de la capital duranguense, el agua alcanzó una altura de 60 centímetros, lo que obligó a la evacuación de varias familias.
Los habitantes de la zona afectada por las inundaciones del pasado 6 de septiembre las han calificado como las peores en su historia, dedicando este domingo a intentar rescatar muebles y enseres que pudieron quedar en condiciones de uso.
Colapso de infraestructura vial Los efectos de las intensas precipitaciones del sábado 6 de septiembre también se hicieron sentir en la infraestructura carretera. Las lluvias provocaron el colapso del camino de desvío en el Puente Molino de Cilindros, luego de que el río que cruza por la zona rebasara su cauce.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) informó el cierre del tramo J. Guadalupe Aguilera-La Zarca, que conecta con Hidalgo del Parral, Chihuahua, y aclaró que la obra principal del nuevo puente no resultó afectada. La zona permanece acordonada para evitar accidentes, mientras que las autoridades recomendaron rutas alternas hacia el estado vecino, como la autopista Durango–Pedriceña–Nazas–Rodeo, el trayecto por Nuevo Ideal y Santiago Papasquiaro, así como el recorrido largo por Gómez Palacio, Torreón y Jiménez.
El sistema de presas de la entidad reporta niveles preocupantes que mantienen en alerta a las autoridades. La presa Peña del Águila se encuentra al 106% de su capacidad, lo que significa que ha superado su límite y ya está vertiendo sus excedentes. La Santa Elena registra un 100.7%, también por encima de su nivel máximo. Por su parte, la presa Guadalupe Victoria está al 82.6%, muy cerca de llenarse por completo.
Las autoridades municipales, estatales y federales mantienen un monitoreo constante de la situación meteorológica y de los niveles de las presas, e hicieron un llamado a la población en zonas de riesgo a permanecer atenta a los avisos oficiales y seguir las indicaciones de Protección Civil.
El alcalde Héctor Magaña informó que el semáforo de riesgo en emergencias pluviales para zonas de inundación pasó al color rojo, por lo que se inició la evacuación.
Con información: Estrella Alvarez| Milenio
Autoridades municipales, estatales y federales implementaron el Plan DNIII como acciones preventivas en la zona centro de Tequisquiapan, ante el riesgo de afectaciones por inundaciones derivado del desbordamiento de la presa Centenario al rebasar el 100 por ciento de su capacidad la noche de este sábado.
Milenio
El alcalde, Héctor Magaña, confirmó a MILENIO que implementó operativo de evacuación en la zona hotelera y unas 7 localidades más que están en riesgo, cientos de personas.
Lo anterior, con el objetivo de salvaguardar la seguridad de huéspedes, trabajadores y visitantes, así como habitantes.
Estas medidas forman parte de los protocolos de atención y prevención ante el riesgo de posibles inundaciones en el municipio en la zona Centro.
Además, informó que las brigadas mantienen presencia en los puntos estratégicos y trabajan de manera conjunta con Protección Civil y otras instancias de apoyo.
Piden apoyo de ciudadanía
Las autoridades exhortaron a la población y a los turistas a mantenerse atentos a la información oficial y a seguir las indicaciones en caso de ser necesario.
Además, implementaron un albergue que permita dar atención a personas que así lo requieran.
El monzón y la inestabilidad dejarán lluvias intensas en Durango; muy fuertes en Sinaloa y fuertes en Sonora, Chihuahua y Nayarit; así como chubascos en Baja California y Baja California Sur. Mientras que el frente frío num.2 causará vientos de hasta 60 km/h y posibles torbellinos en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Asimismo, provocará probabilidad de lluvias intensas en Nuevo León y muy fuertes en Coahuila, Tamaulipas y San Luis Potosí. Y, por otro lado, habrá lluvias muy fuertes en Zacatecas; fuertes en Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, Puebla, Guerrero y Veracruz, y chubascos en Aguascalientes, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Ciudad de México y Morelos.
Canales de baja presión dejará lluvias fuertes en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, y chubascos en Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Para mañana, el monzón y la inestabilidad atmosférica causarán lluvias fuertes a muy fuertes con descargas eléctricas en Chihuahua, Durango, Sinaloa y Nayarit. También lluvias e intervalos de chubascos en la península de Baja California y Sonora.
El frente frío núm.2 generará vientos de hasta 60 km/h y lluvias muy fuertes con descargas eléctricas y posibles granizadas en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí. Una vaguada dejará chubascos y lluvias fuertes con descargas eléctricas en el norte, oriente y sur del país, y con posible caída de granizo en el occidente y centro.
Un canal de baja presión provocará chubascos y lluvias fuertes a puntuales muy fuertes en el sureste mexicano, incluida la península de Yucatán. Seguirá el calor de fuerte a intenso en el norte, entidades del litoral del Pacífico y del golfo de México, además de la península de Yucatán.
Lluvias para mañana 7 de septiembre
Lluvias fuertes a muy fuertes: Sinaloa, Nayarit, Durango, Zacatecas, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Campeche.
Chubascos con lluvias fuertes: Chihuahua, Aguascalientes, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Puebla y Yucatán.
Hidalgo, Tlaxcala, Estado de México, Ciudad de México, Morelos y Quintana Roo.
Temperaturas máximas y mínimas
35 a 40 °C: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Durango, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán.
30 a 35 °C: Zacatecas, Querétaro, Hidalgo, Puebla, Morelos y Quintana Roo.
0 a 5 °C: zonas serranas de Durango, Estado de México y Puebla.
Viento y oleaje
20 a 30 km/h con rachas de 40 a 60 km/h: Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Puebla y Oaxaca.
Oleaje de 1.5 a 2.5 metros: costa occidental de Baja California Sur, Nayarit, Jalisco, Colima Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Se activa la alerta amarilla para las siguientes alcaldías de la Ciudad de México: Álvaro Obregón, Coyoacán, Cuajimalpa, Iztapalapa. Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco.
Habitantes del municipio de Alvarado captaron una tromba marina la mañana de este lunes.
Emmanuel de Jesús Padrón Zamudio, detalló que la imagen la captó a las 8:36 de la mañana de este lunes, desde la colonia Lomas del Rosario.
Narró que realizaba sus labores de recolección de basura cuando desde lo alto de la calle observó la tromba, se le hizo extraño y sorprendente el fenómeno.
Aseveró que aunque está retirado de donde ocurrió el fenómeno, pudo observarlo, detalló que la tromba se formó en la zona costera, junto a las escolleras, del otro lado de la laguna de Alvarado.
Cabe mencionar que la noche del lunes se registró otra tromba marina en Boca del Río que también sorprendió a las personas que transitaban por la zona.
Los sistemas frontales ya comenzaron en Estados Unidos y para este fin de semana refrescarán las temperaturas.
La temporada de frentes fríos 2025-2026 comenzará durante el próximo mes de septiembre en México, aunque todavía no empieza lo más fuerte. Pero, ¿cuántos llegan por mes? Te contamos.
El periodo de sistemas frontales va de septiembre a mayo, tiempo en el que en promedio llegan unos 50 y los meses más fríos suelen ser diciembre y febrero, de acuerdo con la meteorología de 1991-2020 del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
La cantidad de frentes fríos que llegan por mes en promedio son:
Septiembre: 3 sistemas
Octubre: 5 sistemas
Noviembre: 6 sistemas
Diciembre: 7 sistemas
Enero: 7 sistemas
Febrero: 6 sistemas
Marzo: 6 sistemas
Abril: 6 sistemas
Mayo: 4 sistemas
Aunque cada año suele ser diferente y hasta el momento no hay pronóstico oficial de alguna autoridad meteorológica sobre la cantidad de frentes fríos que van a llegar durante los próximos 10 meses. Durante el 2024, el SMN pronosticó 48 sistemas y se presentaron 46.
¿Cuándo comienzan a afectar los frentes fríos a la CDMX?
Los frentes fríos suelen afectar a la Ciudad de México desde el mes de noviembre, debido a que la masas de aire frío empiezan a generarse con mayor intensidad y cubren los estados del litoral y hasta los del centro del país, de acuerdo con el SMN.
Aunque estos sistemas afectan principalmente con bajas temperaturas, heladas, vientos fuertes e incluso tormentas tropicales a los estados de:
Aguascalientes
Chihuahua
Coahuila
Durango
Estado de México
Hidalgo
Tlaxcala
Zacatecas
Además también durante diciembre y enero se suelen presentar las tormentas invernales, que afectan con nevadas, lluvia engelante y muy bajas temperaturas a los estados del norte del país.
Masa de aire frío se registra en Estados Unidos
En Estados Unidos ya se registró la presencia de los primeros frentes fríos y para este fin de semana llegará una masa de aire inusualmente fría, por lo que es probable que llegue alguno a México antes del mes de septiembre.
«¡Avance de otoño! Un frente frío intenso traerá una masa de aire inusualmente fría a gran parte de los 48 estados contiguos durante el fin de semana y la próxima semana. Se pronostican temperaturas máximas de entre 10 y 30 grados por debajo del promedio para esta época del año”, indicó el día de hoy en su cuenta de X (antes Twitter) el Centro de Predicciones Meteorológicas de EU.
Así es que todavía estás a tiempo de ir a comprar tu cobija de tigre y prepararte para la temporada de frentes fríos en México.
EE.UU. alerta de «calor peligroso» en la frontera con México y el suroeste del país
«Estas temperaturas podrían ser peligrosas, especialmente para nuestros residentes más vulnerables», señala Karen Bass, alcaldesa de Los Ángeles
Una ola de calor «peligrosa» se extenderá por regiones en la frontera de Estados Unidos con México, como California y Arizona, y el suroeste del país, con temperaturas que alcanzarán hasta 43 grados centígrados, advirtió este miércoles el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, en inglés).
El organismo avisó que “se espera que el calor peligroso se intensifique y expanda su cobertura sobre el suroeste en el próximo par de días y dure hasta el fin de semana bajo la influencia de un fuerte nivel de alta presión».
Ante el panorama, hay alertas de «calor extremo» en ciudades como Las Vegas, en Nevada; Los Ángeles y San Diego, en California; Phoenix, en Arizona, y Jackson, en Misisipi.
El informe enunció «amplias advertencias y avisos relacionados con el calor» a lo largo del sur de California, con temperaturas 32 y 37 grados centígrados, mientras que en el Desierto del Suroeste, que incluye a los cuatro estados fronterizos con México, habrá más de 43 grados centígrados.
El panorama ha provocado una movilización en Los Ángeles, donde la alcaldesa Karen Bass avisó de «las temperaturas potencialmente más calientes del verano».
«Estas temperaturas podrían ser peligrosas, especialmente para nuestros residentes más vulnerables. Por favor, manténganse frescos, hidrátense, cuiden a sus vecinos, y sepan que hay recursos disponibles en la ciudad para ayudarlos a permanecer seguros», declaró en una rueda de prensa.
La actual ola de calor sucede después de una en julio y otra en junio, que fue la primera de la temporada y que el NWS llamó «extremadamente peligrosa» por romper récords en al menos cincuenta ciudades desde la zona del Medio Oeste hasta la Costa Este de EE.UU.
Las olas de calor en la década de 2020 en EE.UU. son las más frecuentes e intensas desde que hay registro, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que calcula que ahora hay una media de seis al año, con un promedio de cuatro días de duración, frente a las dos anuales que había en 1960, cuando duraban tres días.
El impacto de las altas temperaturas también se ha elevado en los últimos años en el país, que en 2023 registró 2.325 muertes asociadas al calor, el cuarto récord anual consecutivo, según un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) en agosto pasado.
Ola de calor sin precedentes golpea Europa en 2025, rompiendo récords de temperatura y multiplicando incendios forestales.
Europa está viviendo un verano que parece sacado de una distopía: temperaturas récord, incendios que avanzan sin freno y ciudades enteras en alerta máxima. Desde el sur de Francia hasta Bulgaria, el termómetro marca cifras inéditas y el paisaje se tiñe de humo y calor sofocante. Los científicos no dudan: el continente se calienta casi el doble de rápido que el promedio global. Y mientras 2025 podría quedar entre los tres años más cálidos de la historia, miles de hectáreas y vidas humanas ya están pagando el precio.
En paralelo, la superficie quemada este verano supera con creces el promedio histórico. Desde finales de junio, España, Portugal y Grecia han visto incendios de gran magnitud, agravados por sequías persistentes y vientos intensos.
Francia en alerta roja: récords y calles desiertas
Este lunes pasado, Francia activó su nivel más alto de advertencia por calor en 12 departamentos, mientras otros 41 permanecían en alerta naranja. En el sur, ciudades como Burdeos batieron récords: 41,6 °C, superando la marca de 2019. En Bergerac, Cognac y Saint Girons también se rompieron registros históricos.
La imagen es casi surreal: terrazas vacías, ventanas cubiertas con papel de aluminio y calles desiertas bajo un sol abrasador. En el departamento de Aude, un incendio arrasó 16.000 hectáreas y sigue humeando, con focos activos que podrían reavivarse en cualquier momento. Y aunque la ola comenzó el viernes, se prevé que dure hasta el festivo del 15 de agosto, moviéndose hacia el norte.
Bulgaria y Hungría: 200 incendios en el corazón de Europa del Este
Bulgaria registró el lunes 40 °C y enfrenta casi 200 incendios, la mayoría controlados, pero con tres frentes activos en las fronteras con Grecia y Turquía. El fin de semana rompió su récord nacional: 39,9 °C, superando una marca que llevaba en pie desde 1948. En Budapest, Hungría, el termómetro alcanzó 38,7 °C, un máximo histórico para la ciudad. Las autoridades prohibieron encender fuegos en todo el país, temiendo que cualquier chispa se convierta en un desastre.
Grecia, una lucha contra el fuego que no da tregua
En solo 24 horas, Grecia combatió 70 incendios forestales, 21 de ellos declarados en menos de un día. Zonas como Accio-Vónitsa, Zante o Cefalonia están en llamas, con decenas de bomberos y aviones cisterna luchando contra un enemigo que se multiplica con el viento y el calor. Los 35 °C y ráfagas de viento en la región convierten cada chispa en una amenaza letal. El riesgo no es solo ambiental: cultivos, viviendas y medios de vida enteros están en juego.
No es un verano normal: la advertencia de los científicos
El climatólogo agrícola Serge Zaka lo resumió sin rodeos: “Esto no es un verano normal, es una pesadilla”. En 2024, Europa ya había enfrentado las peores inundaciones desde 2013. Ahora, un año después, el continente experimenta el extremo opuesto: sequías e incendios nunca antes vistos. La situación no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia: olas de calor más largas, más intensas y más frecuentes. Un patrón que, de seguir así, podría cambiar la forma en que se vive y se trabaja en Europa.
La ola de calor de 2025 no es solo un titular: es la evidencia tangible de que el cambio climático está aquí y avanza rápido. Ciudades, bosques y vidas están sintiendo su impacto directo. Europa, el continente que más rápido se calienta, enfrenta un futuro donde estos episodios extremos dejarán de ser excepcionales para convertirse en rutina. La pregunta es si estamos listos para adaptarnos… o si llegaremos demasiado tarde.
Pulpos invaden Yucatán: recale masivo en Progreso y Chelem nunca antes visto
Recale masivo de pulpos alarma a pescadores en Yucatán, mientras se investigan posibles vínculos con marea roja y condiciones del mar.
Este martes, algo totalmente inesperado ocurrió en las playas del norte de Yucatán: decenas de pulpos y varias especies marinas comenzaron a llegar por sí solos a la orilla, sorprendiendo a locales, turistas y pescadores. En zonas como Chelem, Chuburná y Progreso, la imagen era surrealista: familias recogiendo pulpos con cubetas, mientras se desataba una ola de preguntas y teorías. ¿Se trata de un evento natural? ¿Una advertencia del ecosistema? Aunque muchos celebraron la abundancia, otros temen que sea una señal de alerta vinculada a la marea roja o incluso al cambio climático.
Una marea de pulpos en la costa en Yucatán
El martes 5 de agosto de 2025 quedará grabado en la memoria de los habitantes costeros de Yucatán. Las playas de Chelem, Chuburná y Progreso amanecieron con un fenómeno que parecía sacado de una película: pulpos recalando en la arena como si huyeran de algo. Sin necesidad de lanchas ni compresores, pescadores ribereños (y hasta turistas improvisados) comenzaron a capturar ejemplares con las manos.
¿Es la marea roja la responsable del recale masivo de pulpos?
Aunque oficialmente las autoridades descartaron la presencia de marea roja frente a las costas de Yucatán, los rumores y la preocupación no se hicieron esperar. La Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) informó que tras varios muestreos realizados junto con la Marina, no se encontraron toxinas peligrosas ni señales claras de marea roja.
Sin embargo, sí se identificaron manchas de microalgas, que si bien son inofensivas, podrían haber alterado el comportamiento de los animales marinos. Esto no calmó del todo las aguas, especialmente tras el hallazgo de especies muertas como bagres, mantarrayas, peces globo y hasta una tortuga carey herida, que fue atendida por la Dirección de Ecología y devuelta al mar.
Un mar “revuelto” y la migración forzada del pulpo
Pescadores de mediana altura apuntan otra teoría: el mar ha estado especialmente agitado en los últimos días, con corrientes irregulares y baja visibilidad. Esto ha dificultado la pesca en altamar, y curiosamente, también coincide con el recale de los pulpos.
Muchos expertos creen que los movimientos de masas de agua y las corrientes provocadas por tormentas o cambios climáticos pueden obligar a los animales marinos a desplazarse, buscando zonas más seguras o con mejor oxigenación. De hecho, se reportó que la biomasa de pulpo está más concentrada en la zona de Campeche, lo que podría indicar una migración provocada por condiciones adversas en las aguas yucatecas.
Entre la viralidad y la preocupación: la reacción de los locales
La escena fue tan impactante que cientos de personas acudieron a las playas con redes, cubetas y hasta hieleras para aprovechar el fenómeno. En TikTok y Facebook circularon videos de familias recolectando pulpos y pescadores sacando decenas en minutos. Algunos incluso bromeaban con frases como “hoy la pesca vino a mí” o “cuando el mar te regala pulpo, ¡haz ceviche!”.
Sin embargo, detrás del entusiasmo también hubo cautela. Autoridades locales alertaron sobre la presencia de especies peligrosas como peces globo y “toritos” con espinas punzantes, que también fueron arrastradas a la orilla. Además, pidieron no ingresar a zonas de anidación de tortugas, luego de que se observaran autos invadiendo áreas protegidas en Chuburná.
¿Un evento aislado o un mensaje del mar?
Hasta ahora, no hay una explicación oficial definitiva sobre por qué ocurrió este fenómeno. Lo que sí es seguro es que se trata de un evento poco común, que combina factores naturales, ecológicos y posiblemente climáticos. La coincidencia con el inicio de la temporada de pesca del pulpo, la alteración del mar, la aparición de otras especies muertas y el miedo persistente a la marea roja han dejado una sensación de alerta entre la comunidad pesquera.
El mar, con toda su belleza y misterio, a veces lanza señales que no podemos ignorar. El recalé masivo de pulpos en Yucatán ha sido una sorpresa para muchos, una oportunidad para algunos y una advertencia para otros. Ya sea resultado de cambios naturales o de una alerta ambiental, este fenómeno nos invita a mirar con más atención lo que ocurre bajo la superficie.
Millones de personas se quedan sin agua: el primer país de América Latina que se queda sin glaciares
Por: Enséñame de Ciencia
El cambio climático sigue cobrando la existencia de los ecosistemas de la Tierra. Este efecto devastador es en todo el mundo, y muestra de ello es el primer país de América Latina que se ha quedado sin glaciares. Además de que se ha convertido en el segundo del mundo que entra oficialmente en la era posglacial.
Podría parecer extraño que en países de América Latina ya empiecen a verse reflejados los efectos del cambio climático. Esto es una realidad cruda que empieza a preocupar a científicos y expertos de todo el mundo, incluyendo la NASA.
El calentamiento de la Tierra ha provocado que diversos ecosistemas se vean alterados, e incluso, que desaparezcan. Como ha sucedido con un país de Latinoamérica, el cual se ha convertido en el primero de este continente en perder sus glaciares.
Fueron la NASA y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) quienes confirmaron la devastadora noticia. Aunque parezca algo común, la realidad es que este hecho tiene un impacto bastante fuerte para la naturaleza. Además de que es un punto de no retorno para este país, ante los despiadados efectos del cambio climático.
Latinoamérica ya tiene un país que se convierte en el segundo en perder todos sus glaciares La NASA confirma la desaparición del glaciar Humboldt, en Venezuela. Ubicado en la Sierra Nevada de Mérida, el glaciar Humboldt siguió existiendo a lo largo de varias décadas gracias a su posición.
Su altitud y ubicación junto a una ladera cerca del Pico Bolívar, el más alto del país. A pesar de que se encuentra cercano al ecuador, justo el punto en el que se encontraba le dio la oportunidad de resistir por más tiempo que otros glaciares tropicales.
En el año 1910, su extensión era de 3 kilómetros cuadrados. Pero, para el año 2015 solo abarcaba 0,1 kilómetros cuadrados, y para el año 2024, las imágenes de satélite mostraron apenas 0,01 kilómetros cuadrados. Lo que indicaba que ya no había marcha atrás.
Se llegó a esta conclusión tras comparar imágenes tomadas por los satélites Landsat en 2015 y 2024. Lo que muestra es que ya no quedan rastros de lo que alguna vez fue el glaciar Humboldt. Y aunque no es el primero en el mundo en perder sus glaciares (Eslovenia es quien encabeza la lista), Venezuela es el primer país de América Latina que pierde sus glaciares en su totalidad.
Las consecuencias son devastadoras, ya que van más allá del simbolismo. Especialmente, porque millones de personas en los Andes dependen del agua que proviene del deshielo. Y ahora, con la desaparición del glaciar, también desaparece el recurso que cubre esta necesidad.
Un adiós inminente. ¿Se pudo haber evitado? Fue en el año 2023 cuando el Gobierno de Venezuela lanzó un plan de emergencia para intentar frenar el deshielo. Que era cubrir el glaciar con mantas geotextiles, técnica que a veces se usa en Europa, aunque nunca se había usado en una región tropical.
Sin embargo, expertos de la Universidad de los Andes estaban preocupados, ya que no hubo estudios de impacto ambiental, ni consulta pública ni evidencia de que la medida funcionara a largo plazo.
A pesar de que las mantas térmicas pueden ayudar a conservar el hielo durante algún tiempo, se advierte que en realidad es costoso. Además de riesgosa e incluso, ineficaz. La NASA ha declarado que la desaparición del glaciar Humboldt es “el golpe final a los glaciares tropicales de nuestro planeta”.
Asimismo, es una advertencia para cuidar los glaciares y en general, todos los ecosistemas de América Latina.
¿Riesgo de tsunamis en México? Conoce señales, zonas vulnerables y qué hacer según CENAPRED para protegerte antes, durante y después.
Aunque solemos pensar en terremotos cuando hablamos de desastres naturales en México, el riesgo de tsunamis en México también existe, especialmente en nuestras costas del Pacífico. No son comunes, pero cuando se presentan, su impacto puede ser devastador. Un tsunami no es solo una gran ola: es una serie de fenómenos intensos y peligrosos. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) ha emitido recomendaciones clave para que estemos informados y listos, porque cuando se trata de desastres naturales, la preparación es la mejor defensa.
¿Qué tan probable es un tsunami en México?
La posibilidad de un tsunami en México es baja, pero no nula. ¿Por qué? Porque para que se genere un tsunami, generalmente se requiere un sismo submarino muy fuerte, usualmente de magnitud mayor a 7.5, con movimiento vertical del lecho marino. Y aunque México es sísmico, no todos sus sismos cumplen con esas condiciones.
Además, el océano Pacífico tiene zonas de subducción como la Placa de Cocos y la Placa de Norteamérica, lo que sí genera cierto riesgo. Sin embargo, la forma de nuestras costas y la dirección en que se mueven las placas reduce en parte la frecuencia de tsunamis destructivos.
Prepárate antes de que el mar ruga
¿Vives o vacacionas cerca de la playa? La preparación salva vidas. CENAPRED recomienda conocer las autoridades de Protección Civil locales y familiarizarte con las rutas de evacuación. Busca zonas seguras a más de un kilómetro de la costa y a 15 metros sobre el nivel del mar. Prepara una mochila de emergencia con lo esencial: radio portátil con baterías, linterna, botiquín, comida no perecedera, agua potable y copias de documentos importantes. No dejes esto para el último minuto; un tsunami no avisa con días de anticipación, y cada segundo cuenta.
Señales de alerta: el mar no miente
Un sismo fuerte en la costa, especialmente uno que te dificulte mantenerte de pie, es una señal de peligro. Pero hay un indicio aún más claro: si el mar se retira repentinamente, dejando la playa al descubierto, un tsunami está en camino. Esto no es una curiosidad para grabar con el celular; es una advertencia para correr. Aléjate de la costa de inmediato y dirígete a una zona elevada. Olvídate de recoger pertenencias; tu vida y la de tus seres queridos son lo primero. CENAPRED insiste: nunca te acerques a la playa a “ver” el tsunami. Las olas pueden parecer inofensivas al principio, pero su fuerza crece en minutos.
Durante el tsunami: calma y acción rápida
Si estás en la costa y sientes un sismo o ves el mar retroceder, no esperes una alerta oficial. Dirígete a una zona alta o, si no hay tiempo, sube al tercer piso de un edificio sólido que no esté dañado. Mantén la calma para evitar accidentes por pánico, como empujones o caídas. Si estás en una embarcación, aléjate mar adentro; cerca de la costa, el peligro es mayor. Evita usar vehículos para evacuar, ya que el tráfico puede convertirse en una trampa. Sigue las rutas de evacuación marcadas por las autoridades y no te detengas a observar.
Después del tsunami: cuidado con las réplicas
El peligro no termina con la primera ola. Los tsunamis son una secuencia de olas que pueden llegar durante horas. No regreses a la zona afectada hasta que las autoridades confirmen que es seguro. No consumas agua ni alimentos que hayan estado en contacto con el mar, ya que pueden estar contaminados. Reporta heridos a los servicios de emergencia y revisa tu vivienda por daños estructurales, como grietas en muros o columnas. Toma fotos y entrega la información a Protección Civil. Mantente informado a través de medios oficiales y evita difundir rumores que puedan generar pánico.
Por esta razón casi no hay tsunamis en México A diferencia de países como Japón, Indonesia o Chile, México tiene ciertas “ventajas geográficas” que reducen la frecuencia de tsunamis devastadores:
La forma de la costa mexicana, con bahías y zonas montañosas, dispersa parte de la energía de las olas.
Las fallas sísmicas locales no siempre generan el tipo de movimiento vertical que causa tsunamis.
México cuenta con un sistema de monitoreo y alerta temprana que ha mejorado en las últimas décadas, gracias a instituciones como CENAPRED y el SSN (Servicio Sismológico Nacional).
Pero ojo: que sean raros no significa que no puedan ocurrir. México no es ajeno al poder del mar. Aunque los tsunamis aquí son poco frecuentes, cuando suceden, pueden cambiarlo todo. No se trata de vivir con miedo, sino de vivir informados. Saber cómo actuar puede ser la diferencia entre el caos y la supervivencia. Y tú, ¿sabrías reconocer las señales si el mar comenzara a retroceder?
Sorprendente erupción volcánica en Islandia deja fotografías increíbles Ríos incandescentes de magma fueron captados atravesando el paisaje de Islandia, mientras columnas de gas de alzan por kilómetros.
El amanecer del miércoles 16 de julio de 2025 trajo consigo un espectáculo impresionante (y algo aterrador) en Islandia: una nueva erupción volcánica estalló sobre la fila de cráteres Sundhnúkur, al suroeste del país. En cuestión de minutos, una enorme fisura se abrió expulsando lava como una muralla de fuego, tras una intensa serie de sismos registrados por la Oficina Meteorológica de Islandia (IMO).
Las autoridades de Protección Civil islandesas compartieron imágenes aéreas impactantes del fenómeno: ríos incandescentes de magma atravesando el paisaje, mientras columnas de gas volcánico se alzan por kilómetros. Esta región, situada entre Stóra-Skógfell y Sýlingarfell, es conocida por su elevada actividad volcánica, y ya había sido escenario de otras erupciones en los últimos años.
Dos fisuras activas y una erupción que aún no se detiene
La primera fisura se abrió exactamente a las 3:56 a.m. hora local, pero las observaciones más recientes confirmaron que una segunda fisura también ha entrado en erupción. La principal alcanza unos 2.4 kilómetros de largo, mientras que la nueva se extiende por unos 500 metros. Aunque el evento no ha alcanzado aún zonas habitadas ni infraestructuras, su comportamiento sigue siendo monitoreado minuto a minuto.
A diferencia de otras erupciones recientes, esta ocurrió antes de que el magma alcanzara su punto máximo. Según explicó la IMO, solo dos tercios del magma acumulado bajo Svartsengi fueron liberados, lo que sugiere que el sistema volcánico todavía tiene energía almacenada y que no se puede descartar una intensificación.
Gases tóxicos y “cabellos de bruja”
Aunque la lava aún no amenaza poblaciones directamente, el viento ha transportado gases volcánicos hasta zonas pobladas, especialmente hacia el municipio de Reykjanesbær, donde se reportaron altos niveles de contaminación por dióxido de azufre (SO₂). Aunque los niveles ya han comenzado a descender, las autoridades recomiendan mantenerse alerta, ya que la exposición prolongada a este gas puede provocar dolor de garganta, irritación pulmonar y dificultades respiratorias, especialmente en personas con enfermedades preexistentes.
Pero hay otro peligro menos conocido y que ha sido reportado por la IMO: la formación de “cabellos de bruja”. Se trata de delicadas fibras de vidrio volcánico, creadas cuando la lava se enfría rápidamente y se estira con el viento. Estos filamentos son tan livianos que pueden viajar largas distancias, y aunque su nombre parezca fantasioso, pueden causar irritación en la piel, ojos y vías respiratorias si se entra en contacto con ellos. Las autoridades han instado a extremar precauciones en las áreas cercanas a la erupción.
Islandia: Un país sentado sobre fuego
Este evento es solo uno más en la larga lista de erupciones que ha vivido la península de Reykjanes, una región volcánicamente activa que ha entrado en una nueva fase desde 2021. En 2023, por ejemplo, se abrió una fisura de 4 kilómetros que expulsaba tanta lava que podía llenar una piscina olímpica cada 20 segundos.
Islandia, asentada justo sobre la dorsal mesoatlántica, es el resultado vivo de la actividad tectónica entre las placas de América del Norte y Eurasia. Sus más de 30 sistemas volcánicos activos convierten al país en uno de los puntos calientes del planeta.
¿Está en peligro la población?
Por ahora, no se ha reportado daño directo a viviendas o infraestructuras, y los flujos de lava se han mantenido en áreas controladas. Sin embargo, la experiencia demuestra que las erupciones pueden cambiar rápidamente, por lo que la vigilancia es constante.
El gobierno islandés mantiene activo un protocolo de protección civil, y ha emitido recomendaciones claras: evitar áreas cercanas a la fisura, monitorear los niveles de contaminación y estar atentos a cualquier cambio en la actividad sísmica. El país, famoso por su preparación ante eventos naturales extremos, cuenta con una de las redes de monitoreo volcánico más avanzadas del mundo.
Un espectáculo natural que fascina, pero también advierte
Para los islandeses, convivir con volcanes no es novedad. De hecho, muchos de ellos miran con asombro —y algo de orgullo— estos eventos que, aunque destructivos, son parte esencial del paisaje nacional. Sin embargo, cada nueva erupción es también un recordatorio del poder de la Tierra y de nuestra fragilidad frente a él.
La Tierra está fuera de su ‘espacio operativo seguro para la humanidad’ en la mayoría de las mediciones clave, según un nuevo estudio.
El primer «chequeo científico» completo de la salud de nuestro planeta no es bueno. Muestra que la mayoría de los sistemas globales de la Tierra están más allá del rango estable en el que surgió la civilización moderna. La humanidad ya ha superado 6 de los 9 límites planetarios.
Actualizando el estado del planeta
Las actividades humanas, como por ejemplo, la sustitución de la naturaleza por otros usos de la tierra, el cambio de la cantidad de agua en los ríos y en el suelo, la introducción de productos químicos sintéticos en el medio ambiente abierto y la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, influyen en la interacción entre la vida y el clima terrestre y están impactando cada vez más a nuestro planeta y, por lo tanto, aumentando el riesgo de desencadenar cambios dramáticos en las condiciones generales de la Tierra.
Los sistemas de soporte vital de la Tierra han resultado tan dañados que el planeta está en jaque, advirtieron los científicos. Los límites planetarios son los límites de sistemas globales clave –como el clima, el agua y la diversidad de la vida silvestre– por los que la capacidad para mantener un planeta saludable se encuentra en peligro de zozobrar.
La situación es cada vez peor
Según la última investigación, la primera de los nueve límites planetarios, es el «primer control científico de la salud de todo el planeta» y evidencia que de los tres límites que quedan, dos más están a punto de romperse: : la contaminación del aire y la acidificación de los océanos. El único límite que parece salvarse de esta crisis antropogénica al planeta es el ozono atmosférico, después de que las medidas adoptadas en las últimas décadas para eliminar progresivamente sustancias químicas destructivas condujeran a la reducción del agujero de ozono.
El cambio climático está provocando efectos devastadores ya en nuestro planeta. Evitar el peor escenario es crucial si queremos garantizar un futuro seguro no solo para las generaciones del futuro, sino también para las del presente. La situación está cada vez peor y parece que se nos olvida que estos límites determinan el destino de nuestro planeta. Si la Tierra es incapaz de gestionar estos nueve límites, nuestro planeta podría dejar de ser un lugar tan seguro para la humanidad.
«Esta actualización del marco de límites planetarios encuentra que se transgreden seis de los nueve límites, lo que sugiere que la Tierra ahora está muy fuera del espacio operativo seguro para la humanidad», escribieron los autores del estudio.
La tendencia a una creciente transgresión de los límites es preocupante, afirma Katherine Richardson de la Universidad de Copenhague, y líder del equipo de trabajo. “Cruzar seis fronteras en sí mismo no implica necesariamente que se produzca un desastre, pero es una clara señal de advertencia. Podemos considerarlo como lo hacemos con nuestra propia presión arterial. Una presión arterial superior a 120/80 no es garantía de un ataque cardíaco, pero aumenta el riesgo de sufrirlo. Por eso intentamos bajarlo. Por nuestro propio bien (y el de nuestros hijos) necesitamos reducir la presión sobre estos seis límites planetarios”.
Ahora disponemos de métricas de todos los factores clave y, los científicos exponen que no basta con centrarse globalmente en el clima. El desarrollo de modelos del sistema Tierra que reproduzcan con precisión las interacciones entre fronteras, especialmente la integridad del clima y la biosfera, es una prioridad urgente, apuntan en su trabajo publicado en Science Advances.
Los modelos climáticos han sugerido que el límite seguro para el cambio climático se superó a finales de los años 1980. Desde 2015, los estados miembros de la ONU han acordado limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C y proteger la biodiversidad en el 30% de las áreas terrestres, marinas y de agua dulce del mundo. Pero, por el momento, los cambios son pobres, insuficientes, según denuncian muchas organizaciones medioambientales así como los científicos de la Comisión de la Tierra.
“Un mundo que se desarrolle dentro de límites definidos por la ciencia es la única manera de afrontar nuestra situación actual con riesgos crecientes y potencialmente catastróficos a escala planetaria. Ya lo reconocemos en el ámbito del clima, donde el acuerdo de París ha adoptado el límite climático planetario de mantener el límite de 1,5°C”, dijo Johan Rockström, exdirector del Centro de Resiliencia de Estocolmo, quien dirigió un grupo de 28 científicos de renombre para identificar los nueve procesos que regulan la estabilidad y resiliencia del sistema Tierra.
Los investigadores esperan que este nuevo estudio sirva como una llamada de atención al mundo y aumente la atención sobre la necesidad de limitar nuestros impactos en el planeta para preservar y proteger las condiciones de la Tierra que permiten que la humanidad prolifere.
Algunos científicos han dicho que estamos entrando en un evento de «sexta extinción masiva» impulsada por los seres humanos. Ahora, un nuevo estudio revela el alcance de la pérdida de biodiversidad. Los autores de la investigación analizaron más de 70.000 especies en todo el mundo para determinar si sus poblaciones han estado creciendo, disminuyendo o si permanecieron estables en el tiempo. Esto fue lo que encontraron.
Los últimos días de este mes van a ser muy lluviosos en varias partes del país por los efectos de estos fenómenos meteorológicos.
Los últimos días del mes de septiembre apuntan a que serán de condiciones lluviosas en varias partes de la República Mexicana, esto debido a la presencia del Frente Frío 3, así como de la nueva Onda Tropical, así que la población deberá estar atenta de los estados donde estos fenómenos causarán fuertes lluvias.
De acuerdo con un mapa difundido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Frente Frío 3 continuará rondando el territorio nacional durante los próximos días, mientras que en poco tiempo tiempo ingresará al país una nueva Onda Tropical, así que ante estos pronósticos se prevén fuertes lluvias en varios estados durante el final de septiembre.
Estados donde habrá fuertes lluvias por Frente Frío 3 y nueva Onda Tropical en septiembre
En el mapa proporcionado por el SMN, se señala que el Frente Frío 3 se extenderá con características de estacionario sobre la frontera norte de México, donde interaccionará con un canal de baja presión y con inestabilidad en niveles altos de la atmósfera, ocasionando fuertes lluvias en dicha región del país.
Por su parte, la nueva Onda Tropical entrará a México entre el 27 y 28 de septiembre por el sureste mexicano, así que en esta parte del país, además de fuertes rachas de viento, se estiman fuertes lluvias en lo que resta del mes. Los estados más afectados por precipitaciones causadas por ambos fenómenos serán los siguientes:
Cabe mencionar que mientras el Frente Frío 3 se dirige hacia el Golfo de México, y la nueva Onda Tropical recorre la parte baja de la República Mexicana, al tener interacción con otros fenómenos como canales de baja presión e ingreso de humedad, provocarán algunas precipitaciones en en el norte, noreste, occidente, centro y sur del país.
La lluvia ácida es un testimonio oscuro y silencioso de la intrusión humana en el delicado tejido de la naturaleza.
La actividad humana ha dejado su impronta indeleble en el delicado equilibrio de nuestro entorno, perturbando incluso el ciclo vital del agua. En esta interacción peligrosa, surge la lluvia ácida, una manifestación originada por la polución generada por la incineración de recursos fósiles.
Este fenómeno ocurre en distintas formas: lluvia, nieve o niebla. También las erupciones volcánicas pueden desencadenarla, la culpa en su gran mayoría recae en la imprudencia industrial y el desenfreno humano.
La Lluvia Ácida: Un Flagelo de Origen Humano
En aras de entender con claridad este inquietante enigma, es esencial internalizar que la lluvia ácida no es un capricho de la naturaleza; por el contrario, es el resultado amargo de la imprudente actividad humana. En particular, son los humos expulsados por la quema de combustibles fósiles los que ascienden audazmente hasta tocar los cielos.
De acuerdo a los informes esgrimidos por
el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) de Colombia, los villanos detrás de la cortina son los óxidos de azufre y nitrógeno. Aunque, no se limita a ellos solamente, la lista se amplía incluyendo elementos como el cloro, el amoníaco y los compuestos orgánicos volátiles, todos partícipes activos en esta danza tóxica. La liberación irresponsable de estos componentes artificiales surge principalmente de los tubos de escape de los vehículos, las chimeneas fabriles y las plantas generadoras de energía basadas en carbón.
Estos cómplices envenenadores, además, poseen su propia gradación de toxicidad; algunos atacan directamente el sistema respiratorio, mientras que otros corroen con fiereza la piel, ya sea humana, animal o vegetal.
Los Afectados Inocentes: Devastación en la Naturaleza y el Hombre
Preguntarnos acerca de los impactos que la lluvia ácida deja en la humanidad es cuestionarnos sobre una realidad que desearíamos no enfrentar. Pero, son los cuerpos acuáticos los que reciben la carga más pesada de este flagelo. Ríos, arroyos, lagos y aún los vastos mares se ven teñidos por la acidez. En algunos casos, la gravedad es tal que los mantos freáticos. también resultan comprometidos, infiltrando así nuestras veneradas reservas de agua subterránea con su veneno.
Este desastre químico, impulsado por corrientes de viento implacables, arroja nubes preñadas de lluvia ácida a lo largo y ancho, expandiéndose por cientos de kilómetros. En este alarde de crueldad, incluso nuestras tierras agrícolas se ven manchadas. Las cosechas, eventualmente destinadas a nuestros platos, se ven infectadas y arrastran consigo la carga de toxicidad.
En los bosques, esta lluvia envenenada se infiltra, disolviendo los nutrientes vitales en el suelo. En los casos más extremos, desencadena incendios forestales que dejan a los árboles desnudos y despojados. Esta tragedia tiene un efecto dominó en los ecosistemas, desestabilizando hábitats milenarios y arrebatando a los animales el refugio natural al que se habían adaptado con el transcurso de los siglos.
El impacto en los seres humanos, si bien quizás no es el más directo, es igualmente sombrío. La lluvia ácida acentúa las aflicciones del sistema respiratorio, sembrando los campos de la salud con malestares que agobian. El asma, la bronquitis y la neumonía se alzan como los demonios más prominentes entre las sombras.
No obstante, el sufrimiento humano no se detiene allí. En las regiones más industrializadas, donde el aire lucha por fluir libremente, los casos de caída de cabello y quemaduras severas en la piel se han registrado. Estos son claros recordatorios de que nuestra imprudencia se vuelve un arma de doble filo, hiriendo no solo a la naturaleza, sino también a nosotros mismos.
Lo importante, parece mentira que esto lo diga un periodista, nunca es la noticia. Lo importante es todo lo demás. Es decir, lo importante no es que, según los datos de Copernicus, este julio haya sido el julio más caluroso desde que tengamos registros. Ni siquiera que la temperatura media del mes haya estado un grado y medio por encima de la media preindustrial.
Lo importante, como señala Shannon Osaka, es que el mundo ha probado por primera vez lo que es estar a esa temperatura. Y no, «no ha sido agradable».
No es la primera vez que pasa. Es cierto: no es la primera vez que superamos esa «línea roja» del calentamiento global y, por supuesto, no me estoy refiriendo a miles de años atrás. Si miramos los registros modernos, podemos comprobar que en los últimos años el mundo ha superado esa temperatura en varias ocasiones.
Pero lo cierto es que ha sido en ocasiones concretas (normalmente en momentos en los que el hemisferio norte — donde vive la mayor parte de la población del planeta — estaba en invierno) y los efectos de esos breves «arreones térmicos» han pasado relativamente desapercibidos.
No es raro, al fin y al cabo, ha tenido que «desaparecer el invierno» en Sudamérica para que empecemos a hablar sobre la rarísima ‘ola de calor’ que está afectando el continente. Así están las cosas.
Un mundo ‘demasiado’ caliente. Osaka contaba que, en Phoenix, las temperaturas han estado por encima de los 43 grados durante 31 días seguidos y que, de hecho, han estado en 47 o 48 durante bastantes ocasiones. Pero lo curioso no es eso, claro: lo curioso es que la situación ha sido tan inusual que la Oficina del Forense tuvo que llevar ‘hieleras’ a la morgue local para gestionar el exceso de mortalidad. Eso no pasaba desde los peores meses del COVID.
Hemos visto récords de temperatura en Italia, el Golfo Pérsico o China. En Valencia, solo durante el mes de julio, se han pasado más noches tórridas que en toda la década de los 90. Tres veces más que entre 1950 y 1989. La temperatura de la superficie del Atlántico norte lleva semanas totalmente enloquecida. Y, pese a todo, esto son solo los detalles. Este julio no deja de ser una anécdota de lo que nos espera.
Cruzar una línea no es más que cruzar una línea. Como explicábamos hace unos meses, «los esfuerzos globales por contener al cambio climático usan ciertos límites como referencia e inspiración». Eso es la ‘línea roja’ de grado y medio: una forma de medir la progresión de ese fenómeno global; pero, sobre todo, es una forma de ponernos objetivos ‘concretos’.
«Nadie sabe a ciencia cierta la diferencia real entre que la temperatura suba, 1,5, 2, o 2 grados y medio. Sin ir más lejos, aunque en los últimos días los datos sobre el hielo antártico están convergiendo hacia lo que esperábamos, llevamos meses sin saber muy bien qué estaba pasando en el continente helado.
Pero no es la última que vamos a cruzar. Y ese, en el fondo, es el problema. En los últimos meses, no dejamos de ver cosas raras en el planeta y, lo cierto, es que tampoco tenemos muy claro por qué. Pero, evidentemente, la sospecha está clara: las últimas mediciones del balance de energía de la Tierra (es decir, la diferencia entre la energía que recibimos y la que dejamos escapar al espacio) muestran que el planeta cada vez almacena más energía. Y eso, me temo, tiene que tener consecuencias.
Una nueva serie temporal de 1.200 años basada en una muestra de anillos de los árboles de Escandinavia muestra que el calentamiento actual no tiene precedentes durante este período.
Así lo informan investigadores del Instituto Federal Suizo para la Investigación de Bosques, Nieve y Paisajes WSL en la revista científica Nature.
La Edad Media y los siglos que siguieron no solo fueron turbulentos socialmente, sino también climáticamente. No solo hubo una «Pequeña Edad de Hielo», sino también su opuesto: la «anomalía climática medieval», durante la cual pudo haber sido inusualmente cálido. Esto último se puede ver claramente en las temperaturas reconstruidas de los anillos anuales de los árboles. De hecho, las temperaturas medievales reconstruidas a menudo se describen como más altas que las temperaturas actuales.
Esto ha sido durante mucho tiempo un rompecabezas porque no se conoce una explicación física para una calidez medieval tan excepcional. Por lo tanto, los modelos climáticos no pueden simularlo y, en cambio, muestran solo temperaturas moderadamente cálidas para la anomalía climática medieval.
«Las reconstrucciones anteriores se basan en el ancho o la densidad de los anillos de los árboles anuales», explica en un comunicado Georg von Arx del Instituto Federal Suizo para la Investigación de Bosques, Nieve y Paisajes WSL. «Ambos dependen en gran medida de la temperatura, pero a veces otros factores juegan un papel en qué tan ancho o denso se vuelve el anillo de un árbol».
Junto a otros investigadores, el jefe del grupo de investigación Dendrosciences ha creado una nueva reconstrucción basada en un método especialmente preciso para extraer información de temperatura de los árboles. A diferencia del trabajo anterior, los nuevos resultados llevan a la misma conclusión que los modelos climáticos: la anomalía climática medieval era más fría de lo que se pensaba, al menos en Escandinavia, donde se originó la madera estudiada. Por lo tanto, es probable que el calentamiento actual esté fuera del rango de las fluctuaciones naturales de las temperaturas durante los últimos 1.200 años, concluyen los investigadores.
Para su estudio, utilizaron un nuevo método optimizado en WSL para medir directamente el grosor de la pared celular de las células de madera en los anillos de los árboles anuales. «Cada célula individual en cada anillo de árbol registra la información climática bajo la cual se formó. Al analizar cientos, a veces miles de células por anillo, se puede obtener información climática pura extraordinaria», explica el primer autor del estudio e investigador de WSL Jesper Björklund.
Para su nueva serie temporal, los investigadores midieron las paredes celulares de 50 millones de células. Estos provienen de 188 pinos silvestres suecos y finlandeses (Pinus sylvestris), vivos y muertos, cuyos anillos anuales juntos cubren un período de 1.170 años. Sobre la base de estas mediciones, los investigadores reconstruyeron las temperaturas de verano en esta región y las compararon tanto con simulaciones de modelos del clima regional como con reconstrucciones anteriores basadas en la densidad de los anillos anuales.
El resultado fue claro: las temperaturas de los modelos y la nueva serie temporal se alinean. «Esto significa que ahora hay dos relatos independientes del clima regional que encuentran temperaturas más bajas durante la Edad Media, lo que proporciona nuevas pruebas de que esta fase no fue tan cálida como se pensaba», dice Björklund. «En cambio, ambos muestran que el calentamiento actual no tiene precedentes, al menos en el último milenio, y enfatizan el papel de las emisiones de gases de efecto invernadero en la variabilidad de la temperatura escandinava».
Las reconstrucciones previas basadas en la densidad de los anillos de los árboles, por el contrario, indicaron temperaturas significativamente más altas para la anomalía climática medieval y temperaturas más bajas para el calentamiento actual. «Esto es fundamental porque tales reconstrucciones se consideran al evaluar la precisión de los modelos climáticos. Si las reconstrucciones anteriores se usaran como punto de referencia, esto minimizaría significativamente la influencia humana en el calentamiento climático actual y reduciría la confianza en las proyecciones del modelo», dice von Arx.
Con El Niño ya encima de la mesa, las agencias de todo el mundo van descartando escenarios y despejando incógnitas. El último informe de la NOAA ya deja claro que la temida oscilación meridional será de moderada a fuerte y durará, como mínimo, hasta el año que viene. Por suerte, también trae buenas noticias.
La incógnita de mayo. En mayo de 2023, cuando aun El Niño nos parecía una posibilidad remota, la temperatura subsuperficial promedio en el Pacífico ecuatorial fue el cuarto valor de mayo más cálido del registro. ¿Qué significa esto? Es complicado decirlo con seguridad.
Lo que preocupa a los expertos es que los dos primeros mayos de esa lista de cuatro fueron los que precedieron a los dos superNiños más fuertes de los últimos tiempos: el de 1997 y el 2015. En cambio, lo que tranquiliza a los expertos es que el tercer mayo de la lista (el único que queda por encima de los valores de 2023) fue el de 1980 y entonces no precedió a ningún superNiño.
Minuto y resultado. Los modelos estadísticos de la NOAA predicen que, con lo que sabemos ahora, hay «alrededor de un 80 % de probabilidad de que este El Niño […] supere 1,0 °C, un 50 % de probabilidad de al menos 1,5 °C y un 20 % de probabilidad de que supere los 2,0 °C». Estos umbrales son los que usamos para categorizar los eventos de El Niño como moderados, fuertes y muy fuertes.
Eso quiere decir que un evento «muy fuerte» capaz de compartir con los inviernos de 1997-98 o 2015-16, tiene una probabilidad de aproximadamente de 1 en 5. Es una buena noticia. Incluso teniendo en mente que en el informe de agosto la situación puede cambiar completamente, es una buena noticia.
Aunque no lo suficiente. Y no es lo suficientemente buena porque hay una incógnita que no se puede obviar: ahora mismo la temperatura superficial de los océanos está muy por encima de lo que estaba en 1997 y de lo que estaba en 2015. Esa temperatura, ya lo sabemos, está íntimamente relacionada con cambios en la circulación atmosférica de, por ejemplo, el Atlántico norte.
Todo esto solo significa una cosa: que no sabemos qué va a pasar, ni qué impactos vamos a ver, ni qué dinámicas se van a activar durante este episodio. Hay cosas (muchas cosas) que solo vamos a poder saber cuando este El Niño llegue a su punto máximo y, para ello, quedan pocos meses.
El calefactor está encendido. Hay más implicaciones, claro. No hay que olvidar que estos días estamos viviendo los días más calurosos en tiempos modernos. Es decir, como señalaba la científica planetaria Makiko Sako, «junio fue 1,07 °C más cálido que la media de 1951-1980 y 1,36 °C más cálido que la media de 1880-1920». Estamos a un empujoncito de cruzar una de las líneas rojas de cambio climático y El Niño es el tipo de fenómeno que podría dárnoslo.
En ese sentido, no sorprende a nadie que la Organización Meteorológica Mundial, diga que «hay un 98 % de probabilidades de que al menos uno de los próximos cinco años, así como el lustro en su conjunto, sean los más cálidos jamás registrados». Lo raro es que partiendo de donde partimos y con el «arreón térmico» que nos espera, la situación no fuera histórica.
¿Malas noticias para España? Son malas noticias en general. Hace muy pocos meses, un equipo de investigación del Dartmouth College publicó en Science que El Niño del 97-98 «produjo un daño al crecimiento económico mundial de alrededor de 5,7 billones de dólares». Y, aunque, ahora mismo las probabilidades juegan a nuestro favor y hemos mejorado mucho limitando el impacto de los eventos meteorológicos adversos, solo las incertidumbres vinculadas a la magnitud y el impacto de este El Niño ya son un problema.
Es verdad que, como venimos explicando, en España la situación es paradójica: el Pacífico nos pilla lejos y los efectos son más difusos. Si hablamos de tendencias generales: por un lado, nos traerá más (¡más!) calor; por el otro, nos traerá más agua.
Un inconveniente… imprevisto. Como explicábamos hace unos días, el hecho de que «el Atlántico esté más caliente hace que aumenten considerablemente las opciones de que [lleguen huracanes a la Península]. Antes el riesgo era mínimo, pero ahora la posibilidad ha pasado de ser remota a baja, pero significativa». Es decir, «ahora entra dentro de lo posible».
No es un riesgo inminente porque, como hemos visto con el huracán que ahora mismo se está formando en las Azores, aún hay fenómenos naturales que nos ‘protegen’. Pero en la medida en que todos estos procesos se sigan intensificando, nadie está seguro de que esos fenómenos vayan a ser suficientes.
¿Qué podemos esperar? Como decía hace unos días el portavoz de AEMET, «nos queda El Niño para rato» y, por ello, decenas de países están preparándose a toda velocidad. Es el momento de hacerlo. Al ritmo que vamos, cada día que pasa es un día perdido.
La Agencia Estatal de Meteorología ha analizado la percepción popular de que los últimos veranos han tenido mayor duración y han alcanzado temperaturas más altas.
El incremento de las temperaturas máximas registradas durante los meses de verano y las olas de calor ya no son una sorpresa para la población española. Los expertos hace décadas que advierten del calentamiento global como efecto indiscutible del cambio climático, pero el pronóstico del cambio en las estaciones ha pasado desapercibido durante más tiempo.
La sensación entre los habitantes de que el verano ahora es más largo, además de caluroso, ha sido recientemente respaldada por evidencias científicas. Un estudio realizado por el meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteorología, la Aemet, Benito Fuentes, publicado a través de un artículo en el sitio web de la dependencia, define la nueva duración de las estaciones y predice cómo serán los veranos del futuro.
Este estudio, aplicado a todo el territorio nacional, utiliza la temperatura media diaria durante el periodo de verano de las últimas tres décadas para determinar el primer y último día del año en que esta media se supera. Los resultados de este análisis son preocupantes, según anuncia la Aemet.
VERANOS PROLONGADOS
A pesar de que la duración exacta de cada verano es variable y depende también de la región, los datos demuestran una tendencia general ascendente en el transcurso de los últimos 80 años, «superando en algunos casos periodos de un mes y medio» de prolongación. La Aemet alerta sobre la probabilidad de que los veranos más largos y calurosos hayan venido para quedarse.
Según indica el propio experto, Benito Fuentes, debemos tener presente que estos récords de temperaturas se deben a algo más que la «simple variabilidad natural», y que eventualmente provocarán desequilibrios peligrosos para los ecosistemas y también para el ser humano.
En vista de estas afirmaciones será necesario tomar medidas para la prevención de riesgos asociados al calor extremo, evitando así sus efectos nocivos para la salud. El Centro Nacional de Salud Ambiental destaca las siguientes recomendaciones:
Evitar la exposición directa al Sol en las horas más calurosas. Beber agua de forma constante, incluso sin tener sed. Moderar el ritmo de actividades físicas. Evitar comidas copiosas y aumentar el consumo de fruta y verdura. Refrescarse con baños de agua fría. Evitar el consumo de alcohol. Usar protección solar, reaplicando con frecuencia.
LAS CONSECUENCIAS DE ESTE FENÓMENO
El nuevo verano prolongado es una de las consecuencias directas del calentamiento global, que produce cambios climáticos de forma cada vez más acelerada y extrema. Esto no sólo implica que pasaremos calor durante más tiempo, sino que además notaremos sus efectos en otras áreas a nivel nacional:
Afectación a las sequías y cambios en la gestión del agua. Se producirán fenómenos climáticos adversos más frecuentemente (como incendios, ciclones,..) Aumento del nivel del mar y mayor riesgo de inundaciones en zonas costeras. Cambios en la biodiversidad autóctona. Necesidad de optimizar el sistema agrario y las estructuras urbanas. Con la mirada puesta en el futuro, tanto individuos como Gobiernos tenemos la responsabilidad de actuar para frenar estos sucesos y así recuperar la transición suave entre estaciones características del clima mediterráneo.
La NASA está monitoreando activamente una extraña anomalía en el campo magnético de la Tierra: una región gigante de menor intensidad magnética en los cielos sobre el planeta, que se extiende entre América del Sur y el suroeste de África.
Este vasto fenómeno en desarrollo, llamado Anomalía del Atlántico Sur, ha intrigado y preocupado a los científicos durante años, y quizás a ninguno más que a los investigadores de la NASA.
Los satélites y las naves espaciales de la agencia espacial son particularmente vulnerables a la fuerza del campo magnético debilitado dentro de la anomalía y la exposición resultante a las partículas cargadas del sol.
La Anomalía del Atlántico Sur (SAA), comparada por la NASA con una “abolladura” en el campo magnético de la Tierra, o una especie de “bache en el espacio”, generalmente no afecta la vida en la Tierra, pero no se puede decir lo mismo de orbital. naves espaciales (incluida la Estación Espacial Internacional), que pasan directamente a través de la anomalía a medida que giran alrededor del planeta en altitudes de órbita terrestre baja.
Durante estos encuentros, la fuerza reducida del campo magnético dentro de la anomalía significa que los sistemas tecnológicos a bordo de los satélites pueden cortocircuitarse y funcionar mal si son golpeados por protones de alta energía que emanan del Sol.
Estos golpes aleatorios generalmente solo pueden producir fallas de bajo nivel, pero conllevan el riesgo de causar una pérdida significativa de datos, o incluso daños permanentes a componentes clave, amenazas que obligan a los operadores de satélites a apagar rutinariamente los sistemas de la nave espacial antes de que la nave espacial ingrese a la zona de anomalía.
Mitigar esos peligros en el espacio es una de las razones por las que la NASA está rastreando la SAA; otra es que el misterio de la anomalía representa una gran oportunidad para investigar un fenómeno complejo y difícil de entender, y los amplios recursos y grupos de investigación de la NASA están excepcionalmente bien equipados para estudiar la ocurrencia.
“El campo magnético es en realidad una superposición de campos de muchas fuentes actuales”, explicó en 2020 el geofísico Terry Sabaka del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.
Se considera que la fuente principal es un océano arremolinado de hierro fundido dentro del núcleo exterior de la Tierra, a miles de kilómetros bajo tierra. El movimiento de esa masa genera corrientes eléctricas que crean el campo magnético de la Tierra, pero no necesariamente de manera uniforme, al parecer.
Un enorme reservorio de roca densa llamada Provincia Africana de Gran Baja Velocidad de Corte, ubicada a unos 2.900 kilómetros (1.800 millas) por debajo del continente africano, perturba la generación del campo, lo que resulta en un efecto de debilitamiento dramático, que se ve favorecido por la inclinación del campo magnético del planeta. eje.
“El SAA observado también puede interpretarse como una consecuencia del debilitamiento del dominio del campo dipolar en la región”, dijo el geofísico y matemático Goddard de la NASA Weijia Kuang en 2020.
“Más específicamente, un campo localizado con polaridad invertida crece con fuerza en la región SAA, lo que hace que la intensidad del campo sea muy débil, más débil que la de las regiones circundantes”.
Si bien hay mucho que los científicos aún no comprenden por completo acerca de la anomalía y sus implicaciones, nuevos conocimientos arrojan luz continuamente sobre este extraño fenómeno.
Por ejemplo, un estudio dirigido por la heliofísica de la NASA Ashley Greeley en 2016 reveló que el SAA se desplaza lentamente en dirección noroeste.
Sin embargo, no se trata solo de moverse. Aún más notable, el fenómeno parece estar en proceso de dividirse en dos, y los investigadores en 2020 descubrieron que el SAA parecía estar dividiéndose en dos células distintas, cada una representando un centro separado de intensidad magnética mínima dentro de la anomalía mayor.
Se desconoce qué significa eso para el futuro de SAA, pero en cualquier caso, hay evidencia que sugiere que la anomalía no es una aparición nueva.
Un estudio publicado en julio de 2020 sugirió que el fenómeno no es un evento extraño de los últimos tiempos, sino un evento magnético recurrente que puede haber afectado a la Tierra desde hace 11 millones de años.
Si es así, eso podría indicar que la Anomalía del Atlántico Sur no es un desencadenante o un precursor de la inversión del campo magnético de todo el planeta, que es algo que realmente sucede, si no durante cientos de miles de años a la vez.
Obviamente, quedan grandes preguntas, pero con tantas cosas sucediendo con esta gran rareza magnética, es bueno saber que la agencia espacial más poderosa del mundo lo está observando tan de cerca como ellos.
“Aunque el SAA se mueve lentamente, está experimentando algunos cambios en la morfología, por lo que también es importante que sigamos observándolo mediante misiones continuas”, dijo Sabaka.
“Porque eso es lo que nos ayuda a hacer modelos y predicciones”.
Una versión anterior de este artículo se publicó en agosto de 2020.
La intensa actividad humana ha dejado una huella imborrable en la Tierra y podría desencadenar un caos impredecible del que no habría retorno, según han calculado un equipo de físicos.
Utilizando una teoría concebida para modelizar la superconductividad, un equipo de físicos dirigido por Alex Bernadini, de la University of Porto (Portugal), demostró que, a partir de cierto punto, no podremos restablecer el equilibrio del clima terrestre.
Una cantidad finita de actividad humana podría dar lugar a una “Hothouse Earth” Tierra Invernadero de la que no habría retorno. Los autores detallan su trabajo en un artículo publicado en abril de 2022 en el servidor de preimpresiones arXiv y pendiente de revisión por pares.
El físico Orfeu Bertolami dijo a Live Science el año pasado, dijo en un comunicado:
“Las implicaciones del cambio climático son bien conocidas (sequías, olas de calor, fenómenos extremos, etc.). Si el Sistema Tierra entra en la región del comportamiento caótico, perderemos toda esperanza de arreglar de algún modo el problema”.
Fenómenos meteorológicos extremos
Desde hace algunos años, los fenómenos meteorológicos extremos parecen producirse con mayor regularidad. Arden los incendios forestales, arrecian las tormentas, las temperaturas alcanzan nuevos récords. Los científicos del clima han advertido que esto es consecuencia de la actividad humana, como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y el aumento de la agricultura.
Esto ha llevado a proponer una nueva época geológica: el Antropoceno, un periodo en el que la actividad humana ha provocado un impacto significativo y marcado en todo el sistema terrestre, compuesto por la geosfera, la biósfera, la hidrósfera y la atmósfera.
El Antropoceno seguiría al Holoceno, que comenzó hace unos 11.700 años, y los científicos proponen su inicio hacia mediados del siglo XX, el apogeo de la era nuclear. Bernadini y sus colegas decidieron modelizar la transición del Holoceno al Antropoceno como una transición de fase y calcular su trayectoria futura en consecuencia.
Las transiciones de fase son muy comunes. El término se refiere a cómo un material cambia de un estado a otro. Un sólido se funde en un líquido, un líquido hierve en un gas. Un metal pasa de un estado normal a uno superconductor. Cada uno de ellos tiene un punto de inflexión en el que un estado de equilibrio experimenta un cambio profundo hacia otro estado.
El sistema terrestre no es un material, pero la investigación demuestra que los modelos de transición de fase pueden utilizarse para predecir cambios climáticos con cierto éxito. Bernadini y sus colegas utilizaron la teoría de Ginzburg-Landau -desarrollada para modelizar la superconductividad- y la aplicaron al Antropoceno basándose en la temperatura, partiendo de un punto de equilibrio del Holoceno.
Influencia humana
Ahora bien, la influencia humana es limitada. Nuestro mundo tiene una cantidad finita de espacio habitable, una cantidad finita de recursos y un ritmo finito al que podemos utilizarlos. Dada esta capacidad máxima, los investigadores decidieron trazar un mapa de los posibles resultados de la transición de fase del Antropoceno utilizando un mapa logístico, una herramienta para explorar cómo pueden evolucionar resultados complejos e incluso el caos a partir de un punto simple.
Pero en el extremo más extremo, la Tierra hace estragos. Esto significa que el sistema de la Tierra evoluciona hacia un comportamiento caótico -fluctuaciones estacionales extremas y fenómenos meteorológicos- que impide predecir el comportamiento futuro del sistema, lo que hace imposible mitigarlo. Eso significa que sería extremadamente difícil, si no imposible, recuperar un clima estable. Los investigadores escribieron:
“Dividiendo las actividades humanas en sus múltiples componentes, hemos estudiado un caso con sólo dos de esos componentes siguiendo mapas logísticos e interactuando entre sí. Incluso para este caso simple, observamos la aparición de un comportamiento caótico en los puntos de equilibrio del sistema terrestre. Esto lleva a consecuencias potencialmente importantes si al menos algunos componentes de las actividades humanas siguen realmente mapas logísticos, lo cual es una hipótesis bastante razonable, dadas las limitaciones físicas del sistema planetario en el que vivimos.”
Este resultado no es inevitable, lo que supone un cierto alivio. Pero, según los investigadores, debemos considerarlo una posibilidad real a la hora de diseñar estrategias para mitigar el cambio climático y gestionar el sistema terrestre en el futuro.
Los hallazgos de la investigación han sido publicados en el servidor de preimpresiones arXiv.
No los rayos sino las centellas que se sienten con el solecito en Veracruz, no son producto de la casualidad, empezó el primero de junio y se le llama “la tercera ola de calor” y se extenderá hasta el próximo lunes, posterior al día del padre con percepción de hasta 45 grados.
Es oficial, las autoridades han sido muy claras y dieron a conocer una lista de 22 estados del país en donde la percepción será a partir de este lunes 12, de los 40 a 45 grados.
Entre los mismos se encuentra Veracruz; Baja California, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
También se prevén temperaturas máximas de 35 a 40 grados en los siguientes ocho estados:
Baja California Sur, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Estado de México (suroeste) y Puebla.
Los únicos estados cuyas temperaturas máximas estarán entre los 30 y 35 grados son Tlaxcala y Ciudad de México.
Cabe destacar que la tercera ola de calor estaba prevista para terminar el 9 de junio sin embargo se extenderá hasta los siguientes días.
Alcanza la denominación de “ola de calor” cuando una región supera el promedio de temperatura máxima por cinco o más días.