El calor está sofocando a Europa: récords de temperatura, incendios y ciudades al límite

Ola de calor sin precedentes golpea Europa en 2025, rompiendo récords de temperatura y multiplicando incendios forestales.

Europa está viviendo un verano que parece sacado de una distopía: temperaturas récord, incendios que avanzan sin freno y ciudades enteras en alerta máxima. Desde el sur de Francia hasta Bulgaria, el termómetro marca cifras inéditas y el paisaje se tiñe de humo y calor sofocante. Los científicos no dudan: el continente se calienta casi el doble de rápido que el promedio global. Y mientras 2025 podría quedar entre los tres años más cálidos de la historia, miles de hectáreas y vidas humanas ya están pagando el precio.

En paralelo, la superficie quemada este verano supera con creces el promedio histórico. Desde finales de junio, España, Portugal y Grecia han visto incendios de gran magnitud, agravados por sequías persistentes y vientos intensos.

Francia en alerta roja: récords y calles desiertas

Este lunes pasado, Francia activó su nivel más alto de advertencia por calor en 12 departamentos, mientras otros 41 permanecían en alerta naranja. En el sur, ciudades como Burdeos batieron récords: 41,6 °C, superando la marca de 2019. En Bergerac, Cognac y Saint Girons también se rompieron registros históricos.

La imagen es casi surreal: terrazas vacías, ventanas cubiertas con papel de aluminio y calles desiertas bajo un sol abrasador. En el departamento de Aude, un incendio arrasó 16.000 hectáreas y sigue humeando, con focos activos que podrían reavivarse en cualquier momento. Y aunque la ola comenzó el viernes, se prevé que dure hasta el festivo del 15 de agosto, moviéndose hacia el norte.

Bulgaria y Hungría: 200 incendios en el corazón de Europa del Este

Bulgaria registró el lunes 40 °C y enfrenta casi 200 incendios, la mayoría controlados, pero con tres frentes activos en las fronteras con Grecia y Turquía. El fin de semana rompió su récord nacional: 39,9 °C, superando una marca que llevaba en pie desde 1948. En Budapest, Hungría, el termómetro alcanzó 38,7 °C, un máximo histórico para la ciudad. Las autoridades prohibieron encender fuegos en todo el país, temiendo que cualquier chispa se convierta en un desastre.

Grecia, una lucha contra el fuego que no da tregua

En solo 24 horas, Grecia combatió 70 incendios forestales, 21 de ellos declarados en menos de un día. Zonas como Accio-Vónitsa, Zante o Cefalonia están en llamas, con decenas de bomberos y aviones cisterna luchando contra un enemigo que se multiplica con el viento y el calor. Los 35 °C y ráfagas de viento en la región convierten cada chispa en una amenaza letal. El riesgo no es solo ambiental: cultivos, viviendas y medios de vida enteros están en juego.

No es un verano normal: la advertencia de los científicos

El climatólogo agrícola Serge Zaka lo resumió sin rodeos: “Esto no es un verano normal, es una pesadilla”. En 2024, Europa ya había enfrentado las peores inundaciones desde 2013. Ahora, un año después, el continente experimenta el extremo opuesto: sequías e incendios nunca antes vistos. La situación no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia: olas de calor más largas, más intensas y más frecuentes. Un patrón que, de seguir así, podría cambiar la forma en que se vive y se trabaja en Europa.

La ola de calor de 2025 no es solo un titular: es la evidencia tangible de que el cambio climático está aquí y avanza rápido. Ciudades, bosques y vidas están sintiendo su impacto directo. Europa, el continente que más rápido se calienta, enfrenta un futuro donde estos episodios extremos dejarán de ser excepcionales para convertirse en rutina. La pregunta es si estamos listos para adaptarnos… o si llegaremos demasiado tarde.

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