¿Estamos listos para la nueva tormenta del siglo? El cambio climático podría intensificar los nor’easters: lluvia, nieve y viento extremo.

Las tormentas del siglo no son cosa del pasado. Según un nuevo estudio liderado por el climatólogo Michael Mann, el cambio climático podría estar creando nor’easters más intensos y peligrosos que nunca. Estas mega tormentas, famosas por paralizar la costa este de EE.UU. con nieve, lluvia y viento extremo, están ganando fuerza. Aunque parezca contradictorio, un planeta más cálido podría ser el escenario perfecto para nevadas más salvajes. ¿Qué nos espera en la próxima gran tormenta? La ciencia ya tiene algunas respuestas… y no son alentadoras.
La tormenta del siglo podría volver… pero más fuerte
El término “tormenta del siglo” no es exagerado. La de marzo de 1993, por ejemplo, dejó un saldo de más de 200 muertos, 1,5 metros de nieve y vientos que superaron los 160 km/h. Años después, en 2010, el “Snowmageddon” sumó más de 50 cm de nieve en varios estados y dejó sin electricidad a cientos de miles. Pero ahora, con datos de más de 900 nor’easters desde 1940 hasta 2025, la ciencia confirma un patrón preocupante: las tormentas más fuertes son cada vez más potentes.

El estudio revela que la velocidad máxima del viento ha aumentado un 6% en los últimos 85 años. Puede parecer poco, pero ese aumento implica un 20% más de capacidad destructiva. Y no es solo el viento. Las tasas de lluvia y nieve han subido un 10%, lo que significa inundaciones más severas, más cortes de luz, más caos. “Es física básica”, dice Mann: más calor = más humedad = más tormenta.
Menos tormentas, pero mucho más peligrosas
Podría parecer un alivio saber que en un mundo más cálido habrá menos nor’easters. Pero la trampa está en su intensidad. A medida que el Ártico se calienta más rápido que el resto del hemisferio norte, se reduce el contraste térmico que alimenta estas tormentas. El resultado: menos frecuentes, pero más explosivas.
Las tormentas del siglo no son cosa del pasado. Según un nuevo estudio liderado por el climatólogo Michael Mann, el cambio climático podría estar creando nor’easters más intensos y peligrosos que nunca. Estas mega tormentas, famosas por paralizar la costa este de EE.UU. con nieve, lluvia y viento extremo, están ganando fuerza. Aunque parezca contradictorio, un planeta más cálido podría ser el escenario perfecto para nevadas más salvajes. ¿Qué nos espera en la próxima gran tormenta? La ciencia ya tiene algunas respuestas… y no son alentadoras.

Tormenta del siglo
Este fenómeno ha sido subestimado por los modelos de riesgo climático, lo cual preocupa a los expertos. Si las ciudades costeras no actualizan sus proyecciones de riesgo, podrían enfrentar inundaciones catastróficas sin estar preparadas. Según el estudio, algunas de estas tormentas podrían causar daños comparables a los de un gran huracán.
Ciudades en la mira: el noreste no está listo
Nueva York, Boston, Filadelfia, Washington D.C.: todas están en la zona de impacto de los nor’easters. Y muchas de estas ciudades, según el estudio, no están preparadas para lo que viene. La científica Jennifer Francis del Woodwell Climate Research Center lo resume así: “Prepararse cuesta menos que reconstruir”. Si las tormentas se están intensificando, entonces los planes de emergencia, infraestructura y modelos de evacuación también deben hacerlo. Es como jugar al ajedrez contra un rival cada vez más fuerte, pero con las mismas piezas de siempre.
La paradoja del frío extremo en un mundo que se calienta
Uno de los puntos más intrigantes del estudio es este: aunque el planeta se calienta, los episodios de frío extremo seguirán ocurriendo… y podrían ser aún más intensos. Sí, la temporada de nieve se acorta en muchas partes de EE.UU., pero eso no impide que las tormentas más raras sean también las más brutales. Como explica el climatólogo Judah Cohen del MIT, el calentamiento global puede provocar “aumentos episódicos de clima invernal severo”. En otras palabras: un invierno más corto, pero más violento.

El estudio sobre los nor’easters es una alerta temprana de una realidad que ya está en marcha. Las tormentas del siglo no solo volverán, sino que podrían ser más letales, más húmedas y más destructivas. Todo esto en un planeta que, irónicamente, se está calentando. El cambio climático no solo derrite glaciares o eleva el nivel del mar. También modifica las tormentas que nos azotan, incluso las de nieve. Entender este fenómeno no es una cuestión académica: es un paso necesario para sobrevivirlo.
¿Por qué ahora hay más terremotos en el mundo? La ciencia detrás de un fenómeno inquietante
Todo el tiempo vemos noticias de terremotos devastadores en todo el mundo, generando incertidumbre de su un gran temblor está por ocurrir.
En las últimas décadas, pareciera que los terremotos se han vuelto más frecuentes, intensos y mortales. Las noticias de sismos devastadores sacuden los titulares con alarmante regularidad: ciudades colapsadas, miles de personas desplazadas y un temor creciente de que lo peor esté por venir. Pero, ¿realmente está temblando más la Tierra o es solo una ilusión amplificada por los medios y nuestra presencia cada vez más cercana a las fallas? La respuesta es compleja… y también inquietante.

¿Más terremotos o más ojos mirando?
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los sismos no han aumentado dramáticamente en número en el largo plazo. Lo que sí ha cambiado es nuestra percepción y la velocidad con la que recibimos noticias. Hoy, gracias a los smartphones, redes sociales y monitoreos sísmicos globales, sabemos casi al instante cuándo tiembla, aunque sea en la otra punta del planeta.
Además, conforme crece la población mundial, más personas habitan en zonas de alto riesgo sísmico. Esto significa que, aunque la cantidad de sismos se mantenga relativamente constante, su impacto humano es mayor, lo que amplifica la percepción de que la Tierra está más activa que nunca.
La trampa del “efecto racimo”: cuando los temblores vienen en grupo
Otro fenómeno que distorsiona nuestra visión es el agrupamiento sísmico. Aunque los terremotos tienden a seguir una media constante a lo largo de los años, su ocurrencia no es uniforme. Hay periodos de aparente calma, seguidos de “oleadas” de actividad sísmica. A estos patrones se les llama clústeres.

Durante estos racimos, nuestra atención se dispara. Recordamos el enjambre, pero olvidamos rápidamente los periodos de tranquilidad, creando una ilusión estadística: creemos que tiembla más seguido de lo normal, cuando en realidad estamos presenciando una de las muchas fluctuaciones naturales del planeta.
¿Se está acelerando la tectónica? ¿O estamos simplemente afinando nuestra tecnología para captar lo que antes pasaba desapercibido?
Las tormentas del siglo no son cosa del pasado. Según un nuevo estudio liderado por el climatólogo Michael Mann, el cambio climático podría estar creando nor’easters más intensos y peligrosos que nunca. Estas mega tormentas, famosas por paralizar la costa este de EE.UU. con nieve, lluvia y viento extremo, están ganando fuerza. Aunque parezca contradictorio, un planeta más cálido podría ser el escenario perfecto para nevadas más salvajes. ¿Qué nos espera en la próxima gran tormenta? La ciencia ya tiene algunas respuestas… y no son alentadoras.