La Niña ha sido noticia durante los últimos meses. ¡Hoy te explicamos qué es y qué la diferencia de El Niño!
La Niña es un fenómeno climático que ocurre en el océano Pacífico. De igual forma que El Niño, es el resultado de una interacción compleja entre la atmósfera y el océano que causa una disminución de la temperatura en la superficie de las aguas. Este enfriamiento tiene un efecto en cadena en todo el clima global, lo que resulta en cambios en los patrones de lluvia, vientos y temperaturas en varias partes del mundo.
Tanto La Niña como El Niño forman parte del mismo fenómeno, aunque son las dos caras opuestas de una misma moneda. Vayamos por partes.

Ambos están relacionados mediante la denominada célula de Walker, que es una circulación atmosférica compuesta por un sistema de altas presiones (anticiclón) y un sistema de bajas presiones (borrasca). Esta disposición meteorológica provoca una circulación cerrada de vientos: ascienden por encima de las aguas más cálidas del Pacífico occidental, son impulsados en altura por vientos predominantes del oeste y descienden sobre las aguas frías del Pacífico oriental.
A las variaciones que provocan la debilitación e inversión de este complejo sistema se le denomina El Niño, mientras que una circulación mucho más fuerte es conocida como La Niña.
En general, La Niña suele asociarse con un clima más frío y seco en muchas regiones de América del Sur. Asimismo, las áreas tropicales y subtropicales pueden experimentar un aumento en la actividad de tormentas y un aumento en las lluvias.

Uno de sus principales efectos es el impacto en la agricultura, ya que la pluviometría se ve afectada y, por lo tanto, los cultivos pueden verse gravemente dañados ante la falta de lluvias. Esto acaba resultando en una menor producción de alimentos y en una subida de los precios.
Recientemente, La Niña ha sido noticia debido a la excepcionalidad de su duración. Después de tres años, la NOAA (siglas en inglés para la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) declaró su final el pasado 9 de marzo. Esta afirmación se dio después de que la comunidad científica corroborara que ya había señales de calentamiento en las aguas del Pacífico oriental.